EFEParís

Salah Abdeslam, el único superviviente de los comandos que cometieron los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París y Saint-Denis, dijo este lunes en el proceso que se sigue en Francia que la pena de cadena perpetua solicitada contra él por la Fiscalía "es injusta".

"En este tribunal he reconocido que no soy perfecto, que he cometido errores. Pero no soy un asesino. Si me condenan por asesinato, cometen una injusticia", aseguró durante su alegato final en la última sesión de la vista ante el tribunal.

El principal acusado de este macroproceso, el hombre que aseguró que "por humanidad" se negó a accionar el cinturón de explosivos que le habían asignado los cerebros del atentado, fue el último de los acusados en tomar la palabra antes de que el presidente del tribunal dejara el caso visto para sentencia, que será pronunciada el próximo miércoles.

Abdeslam, que a lo largo de los nueve meses de vista oral ha marcado el juicio, tuvo palabras muy duras contra la Fiscalía, que pidió para él una pena de cadena perpetua sin posibilidad de reducción, la máxima condena que prevén las leyes francesas.

"Hablo con la espada de la Fiscalía en el cuello", dijo, siempre teatral, el acusado, que tras los atentados del 13 de noviembre huyó a Bélgica donde fue detenido cuatro meses más tarde.

Abdeslam, vestido con una camisa azul, con poblada barba, reconoció que la sociedad ya le ha condenado porque no se ha dado una versión real de su papel en los atentados.

"Para la opinión pública estaba en las terrazas con un kalashnikov, o estaba en el Bataclan y que maté gente. Pero usted, señor presidente, sabe que la verdad es que hice lo contrario", señaló.

El acusado consideró que la dura pena contra él solicitada por la Fiscalía es una muestra de que "Francia está perdiendo sus valores".

"La cadena perpetua está a la altura de los hechos, pero no de las personas que están en este banquillo de los acusados. Los asesinos no están en estos bancos", aseguró Abdeslam.

El principal acusado justificó su cambio de actitud a lo largo de estos meses que ha durado el proceso, en el que comenzó proclamándose soldado del Estado Islámico (EI) y acabó mostrando su arrepentimiento.

Una evolución que, dijo, tiene que ver con los maltratos y torturas que sufrió durante su detención, tanto en Bélgica como en Francia.

"Me trataron como a un perro", aseguró Abdeslam, que señaló que vivió el proceso como un retorno a la vida en sociedad, lo que le hizo cambiar de ideas.

Abdeslam aprovechó sus últimas palabras ante el tribunal para mostrar su arrepentimiento.

"Quiero presentar mis excusas. Algunos dirán que no son sinceras, que son una estrategia. Como si un tercero pudiera conocer la sinceridad de otro. Hay 130 muertes y 400 heridos, ¿quién puede no ser sincero con tanto sufrimiento?", afirmó.