EFEKabul

La activista afgana Mahbooba Saraj, incluida en la lista de las '100 personas más influyentes de 2021' según la revista Time, no se marcha de Afganistán y ve con optimismo el futuro de la mujer en su país, al haber demostrado un enorme espíritu combativo desde el regreso de los talibanes al poder.

"Honestamente veo un buen futuro para las mujeres afganas a corto y largo plazo, sobre todo con la lucha que estamos llevando a cabo, pero lo importante es que no nos rindamos", dijo a Efe en Kabul la activista, que ha peleado por los derechos de las mujeres y los niños afganos desde 2003, tras 25 años en el exilio.

Combativa, Saraj defiende que no deben detener la "lucha" hasta que garanticen sus "derechos", después de sucesivas protestas de mujeres en las principales ciudades afganas para reclamar su lugar en la nueva Administración islamista o el regreso al trabajo.

"No puedes ganar nada en este mundo hasta que luches por ello. Incluso si es nuestro derecho legítimo, nadie te lo otorgará hasta que lo defiendas. Los derechos no se dan, se toman", subraya.

EN RETROCESO

En las últimas dos décadas las mujeres afganas han logrado avances significativos en materia de derechos, acabando con una época de opresión impuesta durante el primer gobierno de los talibanes entre 1996 y 2001, cuando los islamistas las relegaron al interior del hogar sin permitirles estudiar o ir a trabajar.

Con la caída de los fundamentalistas tras la invasión estadounidense, el país consiguió que el porcentaje de niñas en las escuelas pasara de casi cero en 2001 al 39 por ciento en los últimos años, lo mismo que en las oficinas gubernamentales, donde la mujeres llegaron a ser el 28 por ciento de la fuerza de trabajo.

"No queremos perder nuestro derecho a la educación, el trabajo, nuestro derecho a tomar decisiones sobre nuestra vida, nuestra libertad de poder viajar de un lugar a otro sin un acompañante masculino. Debemos tener derecho a ir al médico si estamos enfermas, a aceptar o rechazar una propuesta de matrimonio", dijo Saraj, citando algunos de los logros alcanzados en los últimos 20 años.

Durante estas dos décadas las mujeres lograron incluso ocupar importantes puestos gubernamentales, como ministras, viceministras, directoras o diplomáticas de alto nivel.

"Queremos derechos elementales, no queremos algo extraordinario", dijo la fundadora y presidenta de la Organización para la Investigación de la Paz y la Solidaridad (ORPS) y el Centro de Desarrollo de Habilidades de las Mujeres Afganas (AWSDC).

Sin embargo, desde la llegada de los talibanes al poder el pasado 15 de agosto, algunos de esos derechos ya han empezado a desaparecer en el país, con normas cada vez más estrictas.

La organización Amnistía Internacional sostiene que "los talibanes están desmantelando los avances en derechos humanos de los últimos veinte años", y que en menos de dos meses en el poder han cometido "asesinatos selectivos de civiles y soldados" e impuesto restricciones a las mujeres o la libertad de expresión.

Asimismo, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció en un informe que en la provincia occidental de Herat, los talibanes "están cometiendo graves y generalizadas violaciones de derechos humanos contra mujeres y niñas", como la imposición de códigos de vestimenta o restricciones en el acceso al empleo o a la educación.

DISPUESTA A TODO

Pero pese a este escenario, que supone enormes desafíos y amenazas y que obligó a la huida de decenas de miles de afganos, Saraj dice que se quedará para defender los derechos femeninos.

Para ello, la activista está dispuesta a hablar directamente con los talibanes, especialmente con el mulá Akhund Baradar, uno de los fundadores del movimiento y viceprimer ministro del Gobierno, que al igual que ella consiguió también un puesto en la lista de Time.

"Tengo muchos consejos que darle (a Baradar), muchos mensajes y esperanzas que compartir. Espero que me permitan conocerlos y decirles lo que quiero", dijo, al tiempo que culpó a la comunidad internacional por la "catástrofe humanitaria en Afganistán".

Al igual que muchos afganos, Saraj culpa al acuerdo entre los talibanes y Estados Unidos en febrero del año pasado en Doha, que puso fin a la ocupación estadounidense en Afganistán, y a su rápida y caótica retirada, como la razón de la debacle del país.

Lo ocurrido se debe a "la forma en que abandonaron Afganistán, la forma en que negociaron Afganistán con los talibanes, la forma en la que consiguieron vender este país y entregárselo", lamentó.

"Por eso es que digo al mundo, ¡debería daros vergüenza!", concluyó, repitiendo sus célebres palabras, que se hicieron virales, durante una entrevista en agosto en plena ofensiva de los talibanes.