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Arabia Saudí emitió hoy sus primera reacción oficial al ataque el sábado con drones contra dos plantas de su petrolera Aramco anunciando una investigación con expertos internacionales y afirmando que las "amenazas iraníes" contra el reino afectan al mundo entero.

Horas después de que la coalición árabe internacional creada y encabezada por Arabia Saudí para respaldar al Gobierno yemení afirmara que el ataque con drones del pasado fin de semana no provino del Yemen, el Ministerio de Exteriores saudí emitió un comunicado y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, se pronunció al respecto.

"Las amenazas iraníes no están dirigidas solamente hacia el reino, sino que sus efectos alcanzan Oriente Medio y el mundo", dijo Bin Salman en una llamada telefónica al secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, según la agencia estatal SPA.

En paralelo, la agencia publicaba el comunicado del Ministerio de Exteriores saudí, en el que no acusa directamente a Irán de lanzar ese ataque, pero anuncia que "el reino va a invitar a expertos internacionales y de la ONU para comprobar las verdades y para que estos participen en las investigaciones".

"El reino va a tomar todas las medidas oportunas a la luz de los resultados de estas investigaciones de forma que garantice su seguridad y estabilidad", se apunta en la nota.

Añade que este ataque estaba dirigido contra "suministros de energía mundiales y es una extensión de los actos hostiles anteriores a los que fueron expuestos plantas de bombeo de la saudí Aramco usando armas iraníes".

Arabia Saudí llama a "la comunidad internacional a que asuma su responsabilidad en denunciar a quien esté detrás de esto".

El portavoz de la coalición, el coronel Turki al Malki, se había pronunciado poco antes afirmando que "el ataque no ha sido lanzado desde territorio yemení, tal y como habían revindicado los hutíes, que son instrumentos (...) de Irán".

"Las investigaciones con las entidades competentes siguen en marcha, pero las evidencias e indicios apuntan a que son armas iraníes", dijo, al acusar a Teherán de estar detrás del "cobarde acto terrorista".

La versión de Al Malki llega en medio de nuevas acusaciones y filtraciones a la prensa en Estados Unidos sobre la supuesta autoría de Irán, país al que desde la misma noche de los ataques con una decena de drones el Gobierno estadounidense ha responsabilizado de las acciones.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha apuntado directamente a Teherán, en medio de rumores sobre un posible ataque desde territorio iraquí, donde operan milicias chiíes afines al régimen de los ayatolás.

Hoy el Gobierno de Bagdad informó de que anoche Pompeo conversó con el primer ministro iraquí, Adel Abdelmahdi, quien le aseguró que el ataque no se perpetró desde el territorio de este país.

"La misión de Irak es (...) evitar el peligro de la escalada y prohibir el uso de su territorio contra cualquier país vecino hermano o amigo", aseveró Abdelmahdi, según informó hoy su oficina en un comunicado, reafirmando la versión que desde ayer comenzó a difundir el Gobierno iraquí.

Por su parte los rebeldes chiíes hutíes volvieron a reivindicar la autoría de los ataques y a amenazar con nuevas acciones contra Arabia Saudí.

El grupo rebelde apoyado por Teherán en el conflicto que libran y que se internacionalizó después de que en 2014 expulsaran de Saná al Gobierno Abdo Rabu Mansur Hadi, afirmó que puede lanzar "en cualquier momento" más ataques como el del pasado sábado.

"Advertimos a las compañías y extranjeros de que no permanezcan en las plantas que han sido objeto de nuestros ataques porque todavía están al alcance de nuestros disparos y pueden ser atacadas en cualquier momento", alertó en su cuenta de Twitter el portavoz militar hutí, Yahya Sarea.

Mientras el petróleo se disparaba en los mercados internacionales con subidas de más del 10%, han aumentado las llamadas a la tranquilidad.

Como por ejemplo, una insólita declaración de condena por parte de Catar, país bloqueado por Arabia Saudí desde hace dos años, y cuyo ministro de Exteriores, Mohamed bin Abderrahman al Zani, tendió la mano a Riad para lograr la seguridad en el Golfo.

Por su parte el enviado para Yemen de Naciones Unidas, Martin Griffiths, insistió este lunes en que los ataques muestran la necesidad de encontrar una solución política a la guerra civil yemení lo antes posible.

"No tenemos más tiempo que perder para avanzar con propósito y resolución hacia una solución política para acabar con el conflicto del Yemen", dijo Griffiths.