EFEBagdad

El Gobierno iraquí pidió este miércoles a Washington que reconsidere la decisión "preliminar" de cerrar su embajada en Bagdad tras el aumento de ataques contra misiones diplomáticas, y el primer ministro recibió a un grupo de 25 embajadores para lanzar un mensaje de tranquilidad.

Después de la reunión de Mustafa Al Kazemi con representantes diplomáticos de 25 países, incluidos Estados Unidos y de la Unión Europea, el ministro de Exteriores, Fuad Husein, explicó en una rueda de prensa la postura de su Gobierno respecto a la decisión de Washington y a las posibles repercusiones que esta puede tener en Irak.

"El Gobierno no está contento con la decisión de la Administración estadounidense de retirarse de Bagdad", afirmó Husein, confirmando oficialmente que Estados Unidos está barajando cerrar de forma "preliminar" su legación diplomática.

Para el jefe de la diplomacia iraquí, la marcha de EEUU supondría un "peligro" para Irak, a nivel político, económico y social, y mandaría una "señal errónea" a los extremistas y a los propios iraquíes.

MENSAJE DE TRANQUILIDAD

Por ello, Bagdad mantendrá un diálogo con los norteamericanos para "reconducir" la situación, según Husein, quien informó de que el primer ministro se reunió hoy mismo con embajadores y representantes de 25 países.

Husein afirmó que en esa reunión los diplomáticos trasladaron "su apoyo al Gobierno y al pueblo de Irak", mientras que Al Kazemi destacó el compromiso de su Ejecutivo con la ley internacional y la protección de las misiones diplomáticas.

En los últimos meses se han incrementado significativamente los ataques contra sedes diplomáticas en la fortificada Zona Verde de Bagdad, contra el aeropuerto de la capital y bases militares y convoyes de la coalición internacional antiyihadista liderada por EEUU.

Pero este miércoles es la primera vez que representantes diplomáticos de hasta 25 países, incluido EEUU, el Reino Unido y España, hablaron con una sola voz para denunciar esos incidentes.

"Expresamos nuestra más profunda preocupación por el aumento y la sofisticación de los atentados contra instalaciones diplomáticas en Irak, que incluyen ataques con cohetes y con Artefactos Explosivos Improvisados (IED)", dijeron en la reunión con Al Kazemi, según un comunicado.

En ese encuentro, el primer ministro expuso las medidas que ha tomado y que tomará el Gobierno para proteger a las legaciones diplomáticas, y los representantes extranjeros agradecieron esas "acciones" ya que, afirmaron, los ataques "no sólo ponen en peligro las embajadas extranjeras, sino también a los iraquíes".

ATAQUE LETAL

El pasado lunes cinco miembros de una misma familia, entre ellos tres niños, murieron cuando un cohete tipo Katyusha dirigido hacia el aeropuerto internacional de Bagdad impactó por error en su vivienda.

El frecuente lanzamiento de proyectiles no suele causar víctimas, por lo que ese ataque ha provocado la condena tanto de las autoridades como de la comunidad internacional, incluido Washington, que lo calificó de "despiadado acto de violencia".

En un comunicado, la portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, acusó una vez más a "las milicias sin ley apoyadas por Irán" de estar detrás de este tipo de acciones.

"Estas milicias suponen un peligro inaceptable para todos en Irak, desde los representantes e instalaciones diplomáticas hasta los activistas y familias iraquíes", afirmó en la nota.

LA SOMBRA DE TEHERÁN

Washington ha apuntado en el pasado a la milicia iraquí Kata'ib Hizbulá, chií y vinculada a Irán.

Ésta participó en el asalto a la embajada estadounidense en Bagdad a finales de 2019, que se produjo a su vez en respuesta a un bombardeo de EEUU contra posiciones de la agrupación armada.

Pocos días después de esos incidentes, el 3 de enero, Washington asesinó al poderoso comandante iraní Qasem Soleimaní en un ataque selectivo con dron cerca del aeropuerto de Bagdad, desatando la tensión con Teherán y sus partidarios en suelo iraquí.

Esa tensión se ha reflejado en incontables ataques con cohetes y de otro tipo contra intereses estadounidenses que, si bien disminuyeron a mediados de este año, han vuelto a repuntar desde la formación el pasado julio del Gobierno de Al Kazemi, figura considerada cercana a Washington.

Por ello, el ministro de Exteriores iraquí afirmó hoy que los ataques "son en realidad contra el Gobierno iraquí, contra la soberanía y la seguridad de Irak" y no son "actos de resistencia" contra EEUU.