EFESídney (Australia)

El primer ministro australiano, Scott Morrison, y el líder de la oposición, el laborista Anthony Albanese, intensificaron este viernes su campaña electoral en la víspera de los apretados comicios generales en el país oceánico que están dominados por el alza de los precios.

Una encuesta de Ipsos publicada este viernes por el diario Australian Financial Review señala que el Partido Laborista tiene el 36 por ciento de las preferencias electorales y la coalición Liberal-Nacional, que gobierna el país desde 2013, acumula el 35 por ciento, cuando se toman en cuenta a todas las formaciones políticas, pero excluyendo a los indecisos.

Cuando los cálculos se reducen en los dos principales partidos, el Partido Laborista suma el 53 por ciento de los apoyos y la coalición el 47 por ciento, mientras que Albanese supera en tres puntos porcentuales a Morrison como el primer ministro preferido.

A pesar de la ventaja, Morrison confía en lograr este sábado una victoria similar a la de 2019, cuando las encuestas daban como favorito al Partido Laborista, pero que ganó él gracias al voto que le dio, en sus propias palabras, "el australiano silencioso".

"Las encuestas no determinan las elecciones ni tampoco los políticos ni los periodistas", dijo hoy Morrison a la cadena pública ABC desde Perth, al insistir que esos australianos "silenciosos" pueden confiar "en un gobierno que ha sido capaz de demostrar su competencia económica en esta campaña".

A pesar de que el PIB australiano crecerá un 4,25 % este año y la tasa de desempleo es del 3,9 %, la alta inflación, que subió un 5,1 % en el año fiscal hasta marzo de 2022, ha marcado los debates en la campaña.

"Australia afronta una verdadera elección, una elección entre tres años más de lo mismo, o trabajar unidos para liberar el potencial de este gran país", enfatizó Albanese a la emisora ABC.

Un estudio interno del Partido Laborista, que tiene 69 de los 151 escaños del Parlamento australiano, donde se forma gobierno, pronostica que ganarán de 76 a 80 curules, según información publicada este viernes por el portal news.com.au.

Unos 17 de los 25,7 millones de habitantes que viven en Australia, están empadronados para sufragar en estos comicios en los que el voto es obligatorio, de los cuales más de 4,6 millones ha emitido su voto anticipado para renovar a toda la Cámara de Representantes y elegir a 40 de 76 miembros del Senado, de acuerdo con los datos oficiales.

La Comisión Electoral Australiana, que tiene más de un 10 por ciento del personal con covid-19, autorizó este viernes el voto telefónico para las personas que dieron positivo de coronavirus y se prevé largas esperas debido al complejo sistema de sufragio. EFE

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