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Tras cuatro años al frente del Gobierno de Costa Rica, el presidente del país centroamericano, Carlos Alvarado, asegura en una entrevista con EFE en Madrid, que dejará el poder "con la casa ordenada", en lo financiero, medioambiental y en avances en derechos humanos, algo que el mandatario considera "un logro después de mucho tiempo de desórdenes".

El próximo domingo Costa Rica celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la que se enfrentarán el exmandatario José María Figueres, del histórico Partido Liberación Nacional, y el exministro de Hacienda Rodrigo Chaves, del joven Partido Social Democrático.

Cualquiera que sea el resultado, el país "debe mantener una voz nacional e internacional muy fuerte en los temas de la paz, la igualdad de género, los derechos humanos, y la sostenibilidad ambiental", asegura Alvarado que se encuentra en España en un viaje que, más que despedida, tiene como objetivo consolidar las relaciones bilaterales entre ambos países.

EL LEGADO EN DERECHOS SOCIALES, ECONOMÍA Y MEDIO AMBIENTE

Esos temas han sido, según el mandatario costarricense, los grandes asuntos en los que ha trabajado su Gobierno, y son, a su juicio, los avances que se deben mantener en un "país moderno", más allá del rumbo político que tome.

En ese sentido, Alvarado recordó que durante su administración se aprobó el matrimonio igualitario, la anticoncepción de emergencia, se puso en práctica la norma técnica para el aborto terapéutico en caso de riego de vida de la mujer, y "echamos a andar las clínicas públicas para la fertilización in vitro".

Y no negó que la posibilidad de un paso atrás en esos derechos en futuros Gobiernos existe, "como en cualquier democracia del mundo", pero también recordó la ventaja de la división de poderes, ya que "muchos de esos derechos ya son tutelados no solo por la voluntad de un poder Ejecutivo sino por las propias leyes".

En la parte económica, el presidente costarricense aseguró que su Gobierno deja un país "que en el año 2021 creció al 7,6 % del PIB. No sólo recuperó la pérdida de la pandemia, sino que la superó. En ese año tuvimos un crecimiento de dos dígitos de las exportaciones, el más grande de los últimos 13 años".

Destacó también que en los últimos años, gracias a las reformas llevadas a cabo por su Ejecutivo, "las cuatro calificadoras de riesgo movieron la calificación de Costa Rica de B- a B estable, y dejamos en las finanzas públicas un leve superávit primario por primera vez en 13 años".

"Es decir dejamos una estabilidad macroeconómica consolidada y un crecimiento económico también", puntualizó.

El presidente costarricense destacó también el "buen manejo de la pandemia" en su país, con unos de los niveles de vacunación "más altos de la región con dos dosis, incluso uno de los niveles más altos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que muestra que supimos tener al mismo tiempo un buen crecimiento económico".

Sin embargo también reconoció que la pandemia fue un "ejercicio difícil", ya que sin ella "se podría haber hecho mucho más", y ese fue uno de los puntos en los que basó una de las posibles debilidades de su mandato, aunque "tal vez resulta ser crítico ahora, necesitaré tiempo para reflexionar. En retrospectiva todo es más fácil", dijo.

UNA SOLA VOZ PARA CENTROAMÉRICA

En cuanto a las relaciones con los países vecinos, Alvarado subrayó las buenas relaciones que Costa Rica mantiene con Panamá y con la República Dominicana, países con los que su país ha constituido la ADD, una alianza para el desarrollo en democracia, "un mecanismo entre países afines que creemos en el desarrollo sostenible y económico".

Reconoció que con Nicaragua solo mantienen relaciones de Estado, porque "hay diferencias en las concepciones básicas de lo que debe ser un país democrático".

"Ciertamente en Nicaragua hay un deterioro de la democracia, no se vive en ella y la comunidad internacional tiene que apoyar y auspiciar que los propios nicaragüenses lleguen a una solución para que se pueda retomar la senda democrática, pero el riesgo está en toda la región", dijo.

Sin embargo, consideró que se tiene que llegar a consensos mínimos en temas como el cambio climático o la financiación para el desarrollo: "nos afecta a todos independientemente del signo político. Si llegamos a esos consensos mínimos podemos avanzar con una voz regional que creo que ha estado ausente".

Alida Juliani