EFEBangkok

Centenares de opositores de la junta militar que controla desde febrero Birmania han salido ya de la cárcel tras la amnistía para miles de ellos anunciada la víspera por el general golpista, Min Aung Hlaing.

Este martes salieron de la prisión de Insein, en Rangún, autobuses con decenas de reos ante la mirada expectante de cientos de familiares y amigos que esperaban ver a los suyos a la salida, a menudo portando pancartas de bienvenida.

La liberación de hoy se suma a la que se produjo anoche en la misma prisión y las de decenas de reos en otros puntos del país, que se espera que continúe al menos hasta este miércoles, una destacada fecha budista para Birmania.

Al menos once periodistas birmanos se encuentran entre los liberados o las personas a las que se le han retirado los cargos en su contra, recoge este martes el canal DVB.

Por su parte, el diario oficialista The New Global Light of Myanmar, ahora bajo el control de los militares, publicó hoy una lista de 34 artistas y famosos sobre quienes se ha retirado la acusación del delito de sedición, castigado con hasta 3 años de cárcel.

Entre las personas de mayor perfil que salieron de la cárcel se encuentran un puñado de miembros del partido Liga Nacional para la Democracia, que encabeza la depuesta líder Aung San Suu Kyi, y que controlaba el Gobierno antes del golpe de Estado del 1 de febrero.

Ni Suu Kyi, quien permanece arrestada desde primeras horas de la asonada y afronta varios procesos judiciales iniciados tras la sublevación militar, ni el expresidente, Win Myint, u otras personas vinculadas con la premio Nobel de la Paz, están de momento entre los liberados.

Algunos medios informaron de que hubo presos que fueron detenidos a los pocos minutos de su liberación por cargos diferentes, como la violación de las leyes antiterroristas.

Según Democratic Voice of Burma, 11 de los 38 liberados en la prisión de Meiktila, en el centro del país, fueron arrestados de nuevo a los pocos minutos.

La junta militar, que fue recientemente excluida de la cumbre de países del Sudeste Asiático por su respuesta "insuficiente" para solucionar la crisis derivada del golpe, anunció el lunes la liberación y retirada de cargos de 5.635 personas arrestadas por su participación en las protestas contra el mando castrense.

Algunas oenegés birmanas, como la Red para la Documentación de los Derechos Humanos, y el relator de Naciones Unidas para Birmania, Tom Andrews, han expresado sus reservas al movimiento realizado por los militares.

"Es importante recordar que la junta detuvo a estas personas de manera ilegal y por ejercer sus derechos fundamentales (...) La liberación no es porque la junta ha cambiado (...) sino efecto de la presión ejercida desde dentro y fuera de Birmania", apunta Andrews.

El Ejército justifica el golpe de Estado por un presunto fraude masivo durante las elecciones generales del pasado noviembre, cuyo resultado ha sido anulado y en las que el partido de Suu Kyi arrasó, como ya hizo en 2015, con el aval de observadores internacionales.

Al menos 1.178 personas han muerto a raíz de la brutal represión ejercida por policías y soldados desde el golpe, que han disparado a matar contra manifestantes pacíficos, según cifras de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos, que también contabiliza más de 7.350 opositores detenidos.