EFEPekín

Un avión civil chino aterrizó por primera vez en el arrecife Yongshu Jiao (Fiery Cross) de las disputadas islas Spratly, donde China ha construido una isla artificial pese a las protestas de países como Vietnam, Filipinas y Estados Unidos.

El avión, según confirmó este fin de semana el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, logró tomar tierra en el arrecife y comprobó la viabilidad de unas pistas que China comenzó a construir en 2014, aunque su existencia no fue conocida públicamente hasta 2015, cuando la revista militar británica IHS Jane publicó imágenes de las obras.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Hua Chunying señaló en un comunicado hoy, tras confirmar la prueba pero sin detallar cuándo fue hecha, que "China tiene soberanía indiscutible sobre las islas Nansha", nombre con el que los chinos denominan a las Spratly.

También aseguró que no aceptará "acusaciones infundadas de Vietnam", después de que ese país, uno de los que disputa a China la soberanía del archipiélago, protestara el sábado por el aterrizaje.

Hanoi señaló que la pista aérea fue "construida ilegalmente" en territorio que "es parte de Vietnam", por lo que el aterrizaje viola la soberanía del país y los recientes acuerdos firmados por Pekín y Hanoi para intentar reducir estas disputas, según el portavoz de Asuntos Exteriores vietnamita, Le Hai Binh.

En Estados Unidos, fuentes diplomáticas también expresaron su "preocupación" por el gesto de China, y el temor a que "exacerbe las tensiones" en la región, donde otros países como Filipinas, Malasia, Brunei o Taiwán también reclaman total o parcialmente las Spratly.

"Pedimos a todos los reclamantes que reduzcan activamente las tensiones y eviten acciones unilaterales que minen la estabilidad regional", señaló al respecto la portavoz del Departamento de Estado norteamericano Pooja Jhunjhunwala

Las disputas entre China y sus vecinos por la soberanía de islas del Mar de China Meridional, como las Spratly o las Paracel, han aumentado en los últimos años, coincidiendo con una mayor intervención de EEUU en un conflicto con décadas de historia en aguas que se cree tienen grandes recursos petrolíferos.

El pasado año, EEUU llevó buques de guerra a esas aguas disputadas, como gesto de advertencia ante los avances chinos, y avisó de que estas travesías se repetirán periódicamente en 2016 si Pekín continúa la construcción de islas artificiales en la zona.

China argumenta que sus obras en islas disputadas son civiles (faros, pistas de aterrizaje) y que otros países de la zona han llevado a cabo construcciones similares.

De hecho tanto Malasia (en el arrecife Swallow) como Taiwán (en la isla Taiping) o Filipinas (en la isla Thitu, también conocida como Pagasa) tienen pistas aéreas parecidas a la de Fiery Cross, que en algunos casos han obligado a agrandar los islotes originales, como hizo China frente a las protestas de sus vecinos.

Otra iniciativa de Pekín para defender su soberanía sobre las islas de la zona es la fundación en 2012 de una ciudad de nueva planta en el archipiélago Paracel, llamada Sansha y en teoría encargada de la administración de todo el Mar de China Meridional.

Como parte de su estrategia, hace dos semanas se inauguraron en Sansha una escuela primaria, una guardería y un centro de formación profesional, con el objetivo de que una comunidad civil permanente viva allí (durante años sólo fue un destacamento militar).

Seis profesores de la ciudad de Haikou fueron contratados para los centros educativos, que además de aulas incluyen un edificio de archivos y un "centro de arqueología submarina".

Además, la petrolera china Sinopec anunció entonces el comienzo de obras para contar con una gasolinera en la isla de Yongxing, donde está Sansha.

Pekín defiende que Washington no tiene voz en sus disputas marítimas con naciones vecinas, y promete resolver éstas mediante "diálogo y negociación" pero de forma bilateral, por lo que se niega a llevar el asunto a foros multilaterales, como está intentando Filipinas.

En este sentido, Manila llevó en otoño de 2015 la disputa marítima a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que se consideró competente para mediar en el conflicto, pero China rechazó comparecer ante esos tribunales y aseguró que no aceptaría ningún dictamen de éstos.