EFELisboa

"Voten, la seguridad está garantizada". El llamamiento del socialista António Costa en el cierre de campaña refleja el empeño de los candidatos lusos por movilizar el voto y lograr un desempate entre izquierda y derecha que facilite la gobernabilidad del país.

Más de 10,8 millones de electores están convocados a las urnas el domingo en unas legislativas adelantadas a mitad del curso político de las que debería salir un Gobierno estable para conducir a Portugal en el proceso de recuperación post-covid.

Sin embargo, los sondeos divulgados hoy confirman que las elecciones deparan un panorama incierto con una ajustada carrera entre la izquierda y la derecha que dispara las cábalas sobre posibles pactos.

El factor ómicron también cuenta en unos comicios que sorprenden a Portugal con el mayor pico de contagios de la pandemia, que hoy sumó 63.883 nuevos positivos y 44 muertos y que mantiene confinadas a 1,1 millones de personas.

SONDEOS, CADA VOTO CUENTA

En el último día de campaña, los sondeos coinciden. António Costa cede terreno y el conservador Rui Rio crece. El color del Gobierno dependerá de los pactos.

Los socialistas se adjudicarían entre el 32 % y el 38 % -de 92 a 106 diputados frente a los 108 actuales-, y el PSD terminaría con una pinza del 30 % al 36 %, -de 87 a 101 escaños-, en la encuesta del diario "Expresso" divulgada hoy.

El tercer puesto se juega entre el partido ultraderechista Chega, Iniciativa Liberal (derecha), y el Bloque de Izquierda y el CDU -la coalición de comunistas y Partido Verde-.

Los animalistas del PAN y Livre (izquierda) mantendrían 2 % y 1 %, respectivamente, y podrían ser llave para la gobernabilidad.

En conjunto, apunta otro sondeo de la Universidad Católica, PS, Bloco y comunistas, los socios de la "geringonça", sumarían el 47 %. La misma cifra que el PSD y los grupos de derecha salvo Chega.

Conclusión: Costa necesitaría a Animalistas y Livre, y Rio no podría gobernar sin la ultraderecha.

JÓVENES, INDECISOS Y CONFINADOS TIENEN LA LLAVE

Con estos números, el voto de los jóvenes -más de 900.000 entre 18 y 24 años- cobra especial importancia, y según los sondeos, no ayudará a los socialistas: Solo el 8 % adelanta el voto para el PS, mientras que el 24 % se inclina por el PSD.

La gran incógnita está en más de 1,1 millón de confinados. Alrededor de un tercio son menores de 18 años, es decir, unos 700.000 pueden votar.

La situación "potenciará la abstención", tanto entre los electores confinados como entre quienes temen contagiarse si acuden a las urnas, subraya un estudio publicado hoy por "Expresso".

Los indecisos, además, superan un 11 %, que es clave en una carrera tan ajustada.

MOVILIZAR EL VOTO EN UNA CAMPAÑA DIFÍCIL

La amenaza de la abstención puede empañar la jornada electoral y los candidatos se vuelcan en movilizar el voto.

"Participen, voten", pedía hoy Inés de Sousa (PAN). "Tienen que ir a votar", reclamaba el candidato de Livre.

"Voten el domingo, la seguridad está garantizada", insistía también Costa. "Los portugueses tienen que decidir quién quieren que gobierne y cómo quieren que gobierne".

El líder socialista se juega el Gobierno tras una campaña errática que le pasará factura: Comenzó descartando pactos con la izquierda, reclamó mayoría absoluta para el PS y, con su caída en los sondeos, rectificó para tender puentes con sus antiguos socios en la "geringonça".

Rio, sin embargo, se estrenó en un tono moderado que ha subido mientras escalaba en las encuestas. Su campaña ha dosificado los actos en la calle y ha jugado fuerte en las redes sociales.

Abierto al diálogo con CDS e Iniciativa Liberal, marca distancias con Chega, aunque mantienen un pacto en Azores.

"Cuanto más fuerte sea Chega, más probabilidades tiene el doctor António Costa de continuar como primer ministro. Cuanto más débil Chega, más votos tendrá el PSD", advertía Rio.

"Chega es una línea roja", respondía Costa.

PS-PSD Y EL PACTO DE CABALLEROS

En un escenario tan abierto, socialistas y PSD no descartan un "pacto de caballeros" que, si no salen las cuentas, permita gobernar al más votado.

No se trata, matizan, de un "bloque central", la cohabitación de PS y PSD (1983-1985) que no dejó buenos recuerdos entre los portugueses.

Los "extremos", tanto en la izquierda como en la derecha, cargan contra ese posible pacto.

André Ventura, el líder de Chega, ha criticado con dureza a Rio, y Jerónimo de Sousa (PCP) se ha lanzado contra Costa.

"Quien quiere una política de izquierda no puede negociar con todos y mucho menos con la derecha o la extrema derecha", lanzó hoy el veterano dirigente comunista.

"Acuerdo de caballeros...Ya verán dónde termina esto", zanjó.

Mar Marín