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La retirada del combustible nuclear gastado que estaba almacenado en las piscinas de refrigeración del reactor 3 de la accidentada central de Fukushima Daiichi terminó este domingo, informó en un comunicado su operadora, Tokyo Electric Power (TEPCO).

Es la primera vez que se vacían por completo las piscinas de almacenamiento de alguno de los tres reactores que sufrieron fusión parcial de sus núcleos en el accidente (los números 1, 2 y 3), liberando sustancias radiactivas que siguen complicando las labores.

Los trabajos de extracción en el reactor 3 comenzaron en abril de 2019 e implicaron la retirada de 566 barras de dióxido de uranio y MOX (una mezcla de uranio y óxido de plutonio) gastadas o sin usar almacenadas en dichas piscinas, que fueron transferidas a otras.

Los operarios trabajaron de forma remota desde un centro de operaciones situados a unos 500 metros debido a la alta radiación en el interior del edificio. Las barras de combustible fueron retiradas con una grúa equipada con un brazo robótico para levantarlas.

La retirada del combustible del reactor 3 comenzó unos cuatro años después de lo inicialmente previsto y sufrió varios contratiempos, como fallos en el equipo y una avería en la grúa poco después de comenzar, así como dificultades para lidiar con los escombros.

A MENOS DE DOS SEMANAS DEL DÉCIMO ANIVERSARIO

La finalización de la retirada se produce a menos de dos semanas del décimo aniversario del accidente provocado por el terremoto y tsunami que devastaron el noreste de Japón el 11 de marzo de 2011.

El alejamiento del combustible gastado del reactor 4 se completó a finales de 2014. Éste era el único reactor que estaba inoperativo en el momento del accidente, pues se había apagado por mantenimiento.

Queda pendiente la extracción en los reactores 1 y 2, donde hay mil unidades de unidades de combustible gastado almacenadas.

TEPCO tiene como objetivo comenzar la retirada a partir de 2024 tras retrasarlo varios años debido a los fallos que sufrieron los dispositivos electrónicos y robóticos empleados durante las labores de prueba al ser expuestos a los niveles de radiación extremos, que resultarían mortales para trabajadores humanos.

A parte del combustible gastado, quedan entre 800 y 900 toneladas de combustible nuclear fundido en los reactores 1, 2 y 3.