EFEJerusalén

Miles de israelíes volvieron a pedir hoy la dimisión del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que ayer propuso la ley de emergencia para prohibir las manifestaciones después de que el Parlamento retrasara la votación para regularlas durante el actual confinamiento por la COVID-19 que vive el país.

El endurecimiento del cierre que entró en vigor ayer contempla limitar las protestas pero su tramitación parlamentaria se estancó por desacuerdos y hoy los israelíes descontentos aprovecharon que la restricción de no alejarse más allá de un kilómetro del domicilio todavía no aplica a los "manifestantes".

"Estamos en un momento crítico. De ser o no ser (como país)", expresó a Efe uno de los participantes, Jaime Yolzar, en las inmediaciones de la residencia de Netanyahu en Jerusalén, donde desde marzo el número de ciudadanos que se unen al descontento aumenta.

"(Primer) ministro del delito" es uno de los eslóganes que no sólo entonan los ciudadanos sino que también llevan estampado en las mascarillas, de tela, obligatorias en Israel por el coronavirus, en alusión al juicio por corrupción que afronta Netanyahu.

La propuesta gubernamental del actual cierre actual por la COVID-19 solo permite manifestarse en grupos de 20 personas, con distancia social y en un ratio a un kilómetros de la vivienda, pero la votación parlamentaria de la ley que regula este punto se retrasó hasta la próxima sesión por divergencias.

Los organizadores pintaron marcas en el suelo, algunas con forma de corazón, para señalar el lugar donde cada manifestante debía colocarse con el fin de mantener la distancia social de dos metros que impone el cierre en espacios abiertos para todos los ciudadanos y antes del endurecimiento de ayer que como novedad regula las protestas y los rezos con el cierre de sinagogas.

Pero el ambiente festivo de la manifestación y una creciente afluencia según entraba la noche impedían mantener estas medidas, ante lo que la Policía advirtió por megafonía e intentó poner multas que creó más de un momento de tensión.

Las actuales protestas antigubernamentales comenzaron en marzo con el movimiento conocido como Bandera Negra que pide a Netanyahu dimitir por el juicio en el que está acusado de fraude, cohecho y abuso de confianza en tres casos separados de corrupción.

Pero la insatisfacción ha aumentado por la gestión de la segunda ola de coronavirus y la crisis económica generada y hoy los participantes incidieron en las consecuencias que tendrá este nuevo confinamiento, que ha reducido la actividad económica al mínimo.

"El Gobierno debería cerrar y no a la gente", valoró a Efe Ilyan Bar, uno de los manifestantes preocupado porque la crisis del coronavirus esté liderada por un acusado "por corrupción", remarcó.

Israel ha registrado esta semana máximos de contagios diarios desde el inicio de la pandemia y ayer superó, con poco más de nueve millones de habitantes, lo 8.000 positivos en 24 horas, una crisis sanitaria que se suma a la política que ya vivía el país.