EFESeúl

Corea del Norte celebró hoy el 107 aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung, en un ambiente festivo carente de retórica belicista, lo que parece subrayar su voluntad de seguir dialogando con EE.UU. pese a la fallida cumbre de Hanói.

Como en años anteriores, buena parte de los 24 millones de norcoreanos rindieron hoy tributo al fundador colocando flores y realizando reverencias ante sus efigies, según informó la delegación que la agencia japonesa Kyodo tiene en el hermético país asiático.

Sin embargo, para conmemorar esta vez la efeméride, principal festivo nacional conocido en Corea del Norte como "Día del Sol", se ha prescindido de imágenes y eslóganes relacionados con el programa de armas norcoreano que se habían convertido en estampa común en los últimos años.

Ese cambio de tono está en línea con lo visto en las reuniones ejecutivas del Partido de los Trabajadores y en la inauguración de la legislatura de la Asamblea Popular Suprema (Parlamento) de la semana pasada.

En su discurso ante el hemiciclo, el líder norcoreano y nieto del fundador hoy homenajeado, Kim Jong-un, dijo estar dispuesto a volver a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, y a llegar a un acuerdo sobre desnuclearización, aunque pidió de aquí a final de año un cambio de actitud por parte de Washington.

En otra alocución ante el comité central del partido único norcoreano Kim defendió a su vez la importancia de la "autosuficiencia" del régimen como mecanismo para no ceder ante las sanciones internacionales, lo que indica un llamamiento al pueblo para sobrellevar con paciencia una negociación que se antoja larga.

El desacuerdo en la cumbre de Kim y Trump en Hanói giró en torno al número de activos armamentísticos norcoreanos a desmantelar y al volumen de sanciones que Estados Unidos aliviaría a modo de "medida correspondiente".

Washington, que abogó porque el Norte desmantele sus misiles y armas químicas y biológicas (además del armamento nuclear) antes de darle concesiones, consideró insuficiente lo ofrecido por Pionyang, que pidió el levantamiento de buena parte de las sanciones a cambio de inutilizar su centro de investigación nuclear de Yongbyon.