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Corea del Norte informó hoy que probó en la víspera dos proyectiles tácticos guiados para "verificar la precisión del sistema de este armamento", en lo que es ya su cuarta demostración de fuerza en dos semanas.

Según la agencia estatal KNCA, los dos misiles fueron lanzados desde la zona occidental del país y "alcanzaron con precisión un objetivo insular" en el mar de Japón (denominado en la península coreana como mar del Este), confirmando la "exactitud, seguridad y eficiencia" de este tipo de armamento.

El ensayo se llevó a cabo con el objetivo de verificar este tipo de misiles tácticos guiados, que están en producción, según KCNA.

La fotografía publicada por la agencia estatal norcoreana muestra el lanzamiento de uno de los misiles y al parecer, en esta ocasión el líder del país, Kim Jong-un, no habría asistido a la prueba.

Los misiles lanzados podrían tratarse de una versión norcoreana del Sistema de Misiles Táctitos del Ejército (ATACMS) estadounidense, conocido como KN-24, cuya complicada trayectoria logra evadir la interceptación, según detalles de los análisis recogidos por la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

El ejército surcoreano detectó la víspera el lanzamiento de dos misiles aparentemente balísticos de corto alcance y dijo que habrían sido disparados desde la zona del aeropuerto de Sunan, en Pionyang, situado en la franja occidental del país asiático.

Según el Estado Mayor Conjunto (JSC) surcoreano, los proyectiles volaron unos 380 kilómetros a una altitud de 42 kilómetros, con un intervalo de cuatro minutos.

La prueba del lunes se produjo después de que los pasados días 5 y 11 Corea del Norte disparase lo que asegura que son misiles hipersónicos, y de que el día 14 lanzara dos misiles guiados de corto alcance desde un tren, horas después de amenazar con responder de manera "más fuerte" a nuevas sanciones de Estados Unidos.

El desinterés mostrado por Pionyang durante meses hacia el diálogo, la renovada voluntad estadounidense de endurecer sanciones y los cuatro ensayos de armas norcoreanos que se han sucedido en poco más de dos semanas traen ecos de las tensiones que se vivieron entre los dos países en 2017.

La escalada norcoreana y el estilo heterodoxo del entonces presidente estadounidense Donald Trump acabaron deparando después un carrusel de cumbres entre el propio Trump y Kim que rebajaron esa tirantez, pese a que finalmente desembocaran en 2019 en un atasco en las negociaciones que persiste hoy.