EFETrípoli

Al menos cuatro personas murieron hoy y 30 resultaron heridas en Libia en un atentado perpetrado frente a la sede de los juzgados en la ciudad septentrional de Misrata, reivindicado por la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En un comunicado difundido a través de la agencia Amaq, órgano de propaganda del EI, la organización aseguró: "Nuestros soldados atacaron el edificio", donde al parecer se juzgaba a un hombre por su supuesta pertenencia al grupo.

Testigos explicaron a Efe, por su parte, que un hombre trató de penetrar en el interior de la sede judicial e hizo estallar un cinturón explosivo que llevaba abrochado, versión que no ha sido confirmada ni desmentida oficialmente.

El ataque se produce 24 horas después de que la alianza de milicias bajo el control de Misrata anunciara que ha desplegado decenas de hombres en el extrarradio de la vecina Sirte ante el aumento de la amenaza yihadista.

Uno de sus responsables explicó ayer a Efe que el objetivo es asegurar el control de una superficie de unos 500 kilómetros y en particular las riberas de los ríos que flanquean la citada ciudad, que hasta diciembre del pasado año fue el bastión más occidental del EI, explicó la fuente.

El responsable castrense, que pidió no ser identificado, reveló, asimismo, que unidades avanzadas de las milicias fueron las que inspeccionaron el Wadi Hakf Al Tayr y Al Hisan, las localidades bombardeadas recientemente por el Ejército norteamericano en el centro del país.

"Tomaron muestras de ADN de los cadáveres para certificar la identidad de los terroristas abatidos", detalló.

En la misma línea, el portavoz de la alianza, Mohamed al Ghosari, expresó la preocupación de las fuerzas de Misrata por la presencia de bolsas de yihadistas tanto en el sur de Sirte como en la ciudad vecina de Bani Walid e incluso en el extrarradio de Trípoli.

"Los que escaparon de Sirte eligieron el exterior de esta y otras ciudades meridionales y del centro del país como refugio para huir de nuestro acaso", advirtió.

Bautizada como "Buyan al Marsus", la alianza de milicias liderada por Misrata fue formada bajo el liderazgo del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, al que apoya Occidente pero que no reconoce el resto de Libia.

En diciembre de 2016, y tras recibir el apoyo aéreo de EEUU, la plataforma logró expulsar al EI de Sirte, ciudad en la que nació y murió el derrocado Muamar al Gadafi y que en febrero de 2015 se había convertido en el bastión más al oeste del Estado Islámico.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los rebeldes sobre la dictadura de Al Gadafi.

Desde hace dos años, dos gobiernos se disputan el poder -uno en el este bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, un excompañero de Al Gadafi reclutado después por la CIA y convertido en su principal opositor en el exilio- y otro en Trípoli, sostenido por la ONU.

De la anarquía sacan partido diversas milicias y mafias dedicadas al contrabando de armas, alimentos, combustible e incluso de personas, así como los grupos yihadistas, que han extendido su influencia en todo el país.