EFEPraga

Siete meses después del asesinato doble en Eslovaquia del periodista de investigación Jan Kuciak y su compañera Martina Kusnirova, la Policía detuvo hoy a ocho sospechosos de implicación en este crimen, que desencadenó fuertes protestas ciudadanas y una crisis de Gobierno.

"He recibido con satisfacción" la noticia del arresto de "sospechosos del asesinato de dos jóvenes inocentes", escribió hoy el primer ministro eslovaco, Peter Pellegrini, en su cuenta de Facebook.

Según los medios locales, entre los detenidos figuraría un antiguo agente de policía que trabajó como investigador.

En un escueto comunicado en las redes sociales, la Policía se limitó a informar de la detención de varias personas en la localidad meridional de Kolárovo, sin relacionarlas explícitamente con el caso Kuciak, mientras que la Fiscalía ha instado a la prensa a evitar especulaciones para no "poner en peligro la investigación".

El operativo policial desplegado por agentes de la NAKA, la unidad especial anticorrupción de la Policía, continuaba este jueves con registros en varias viviendas.

Según el diario "Respekt", las detenciones se han producido gracias a la colaboración del FBI (la estadounidense Oficina Federal de Investigación), que ha facilitado información por satélite para identificar a personas que se encontraban en los alrededores del domicilio de Kuciak el día del crimen.

Las autoridades eslovacas han contado también con la ayuda de Europol (la Oficina Europea de Policía) y de la Justicia italiana.

Otras de las fuentes de información fueron "huellas electrónicas" de teléfonos celulares, reveló por su parte el abogado de la familia y exministro de Justicia Daniel Lipsic.

Las detenciones se produjeron pocos días después de que la Fiscalía confirmara, tras reconocer que había habido fallos en la investigación desde el comienzo, que el crimen se había cometido por encargo y que el motivo estaba relacionado con la investigación periodística del reportero.

De 27 años, Kuciak, que trabajaba para el diario digital "Aktuality.sk", era uno de los principales periodistas de investigación del país.

Tras su muerte a tiros de pistola de calibre 9 milímetros el pasado 21 de febrero en su casa de Velka Maca, cerca de Bratislava, se supo que estaba investigando posibles vínculos de la mafia italiana con colaboradores o miembros del Gobierno eslovaco.

La revelación desató la mayor ola de protestas registradas en el país desde la caída del régimen comunista en 1989.

La presión social alcanzó tal nivel que el hasta entonces todopoderoso primer ministro, Robert Fico, así como su titular del Interior, Robert Kalinak, se vieron obligados a dimitir en favor de un nuevo Ejecutivo de coalición liderado por su correligionario Pellegrini.

En declaraciones a la cadena TA3, Peter Bárdy, redactor jefe de "Aktuality.sk", dijo que la noticia de los arrestos le ha causado "alivio" y despertado la "esperanza de que las investigaciones puedan llegar al que encargó el crimen, y que sea investigado y castigado".

Para el exjefe de investigación de la policía Jaroslav Ivor, las detenciones son un "paso claro y significativo" en las pesquisas del caso, según declaró al diario "Právda".

Sin embargo, la plataforma cívica "Por una Eslovaquia decente", organizadora de las manifestaciones multitudinarias tras el asesinato, considera insuficientes los avances de la investigación, por lo que ha convocado, a través de la red social Facebook, una nueva marcha de protesta para mañana viernes en Bratislava.