EFEUagadugú

La junta militar que dirige Burkina Faso tras el golpe de Estado consumado este lunes recibió hoy apoyo popular en las calles del país, pese a la condena de la comunidad internacional, que reprobó la ruptura del orden constitucional y exigió la liberación del depuesto presidente burkinés, Roch Kaboré.

Cientos de jóvenes se manifestaron hoy en el centro de Uagadugú, la capital burkinesa, y otras ciudades del país para mostrar su respaldo a los militares.

Con carteles donde podía leerse "Abajo Francia" o "Viva el Ejército", los manifestantes se reunieron en la Plaza de la Nación de Uagadugú, que presentaba desde esta mañana un aire festivo con bailes, cantos, gritos y el sonido de silbatos, después de que este lunes los militares sublevados desde el pasado domingo confirmaran en la televisión estatal que habían tomado el poder.

"Estamos aquí para expresar nuestra solidaridad y apoyo al Ejército burkinés (...)", dijo un manifestante al medio local Faso7, al indicar que el presidente Kaboré, en el poder desde 2015, ha sido "incompetente" para gestionar la amenaza del terrorismo yihadista e "incapaz" de responder a las aspiraciones del pueblo burkinés.

"No confiamos en los políticos (...). Conocemos quién es él (el líder de los golpistas, Paul-Henri Sandaogo Damiba) y él conoce quiénes somos nosotros, conoce el terreno (...). Tenemos confianza en nuestros militares y estamos con ellos", aseguró a Faso7 un militante del movimiento ciudadano "Salvemos Burkina Faso".

Las manifestaciones a favor de los militares también han tenido lugar en otras ciudades del país, como Ouahigouya (norte) o Kaya (centro-norte).

CONDENA INTERNACIONAL

Pero mientras ciudadanos burkineses celebran el golpe de Estado, ocurrido después de meses de inquietud social por la inseguridad yihadista, la comunidad internacional ha condenado la toma del poder por los militares.

En un comunicado, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) reprobó hoy "firmemente este golpe de fuerza de los militares que marca un considerable retroceso democrático para Burkina Faso".

También informó de que en los próximos días celebrará una cumbre extraordinaria para examinar la situación, sin precisar fecha alguna.

La coalición militar regional G5 Sahel (Níger, Mauritania, Burkina Faso, Mali y Chad) declaró este martes que el golpe puede "poner en peligro los logros democráticos en este país miembro de la organización".

El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó también hoy la rebelión militar y aseguró que ha sido informado de que no está amenazada la integridad física del presidente Kaboré.

También expresaron su repulsa la ONU y la Unión Europea, y Estados Unidos demandó la vuelta al orden constitucional y advirtió de que revisará su ayuda exterior al país africano si la situación no se calma pronto.

Entre las primeras acciones de los golpistas, que han disuelto el Gobierno y el Parlamento y suspendido la Constitución, se encuentran el restablecimiento de la conexión a internet (restringida por el Gobierno depuesto) y la apertura de las fronteras áreas y de las terrestres para vehículos humanitarios desde este martes.

Además, Damiba se reunió hoy con la jerarquía militar así como con los secretarios generales de la departamentos ministeriales, a quienes la junta militar que ahora gobierna el país, el llamado Movimiento Patriótico por la Salvaguarda y la Restauración (MPSR), ordenó encargarse de los asuntos corrientes de los ministerios.

DIMISIÓN BAJO AMENAZA

Entretanto, se mantiene la incertidumbre sobre el paradero del presidente depuesto que, según fuentes militares, fue detenido y arrestado en un cuartel el lunes y, según fuentes de la Gendarmería, está bajo su protección.

En su aparición el lunes por la noche en la televisión estatal RTB, un portavoz del MPSR aseguró que "las personas detenidas se encuentran en un lugar seguro y respetando su dignidad", pero no precisaron si entre esos arrestados se encuentra Kaboré.

Tras anunciar los golpistas que habían derrocado al presidente, la RTB publicó en su cuenta de la red social Facebook una carta manuscrita con la dimisión de Kaboré.

El jefe de Estado depuesto había solicitado horas antes en su cuenta de la red social Twitter deponer las armas a los militares por "el interés superior de la nación".

En su comunicado de hoy, la CEDEAO señaló que su dimisión se había obtenido "bajo amenaza, intimidación y la presión de los militares".

El golpe de Estado se confirmó este lunes tras vivirse el domingo una situación tensa por los disparos en varios cuarteles militares de Uagadugú y otras urbes, incidentes calificados en un principio como un supuesto motín para exigir mejoras en las Fuerzas Armadas.

A la situación del domingo le precedió el sábado un día de manifestaciones no autorizadas, convocadas por la sociedad civil para expresar el gran descontento social, acrecentado en los últimos meses, por la inseguridad generada por la violencia yihadista, y exigir la dimisión de Kaboré.

Burkina Faso sufre el yihadismo desde 2015 y los ataques, que se atribuyen a grupos aliados de Al Qaeda y el Estado Islámico, han provocado más de 1,5 millones de desplazados internos, según el Gobierno burkinés.

El golpe de Burkina Faso es el cuarto que sufre la región de África occidental, tras los dos acaecidos en el vecino Malí (agosto de 2020 y mayo de 2021), país que también padece la lacra del terrorismo yihadista; y el de Guinea-Conakri (septiembre de 2021).