EFECopenhague

Dinamarca, uno de los primeros países europeos en empezar a levantar restricciones por el coronavirus, dio este martes por controlada la epidemia de COVID-19 y descarta una segunda ola en el país, a la vez que apuesta por una estrategia más ofensiva de test y rastreo.

"Hemos conseguido tener bajo control el contagio de coronavirus gracias a un esfuerzo colectivo sólido", dijo en una comparecencia la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, que habló de que existen "motivos fundamentales para el optimismo".

Dinamarca, con 5,7 millones de habitantes, ha registrado hasta ahora 10.789 positivos por COVID-19 y 527 muertos -9,19 por 100.000 habitantes-, con una reducción constante de pacientes ingresados y en cuidados intensivos desde principios de abril.

Y a pesar de iniciar la desescalada hace un mes con la reapertura de guarderías y escuelas (para alumnos de hasta 11 años), la tasa de contagio se mantiene en el 0,7, según los últimos datos.

En las buenas cifras se apoyó hoy el máximo responsable en infecciones del Instituto Nacional de Salud, Kåre Mølbak, para dar por descartado que Dinamarca pueda sufrir una nueva oleada del coronavirus a medio plazo.

"Si el virus estuviera descontrolado y no hiciésemos nada, habría probabilidad de una segunda ola. Pero hemos aprendido mucho de la enfermedad, tenemos capacidad para hacer test y aislar a los expuestos al contagio", dijo Mølbak.

Mølbak aceptó la posibilidad de que suba la tasa de contagio en la medida en que se va abriendo la sociedad, pero cree que la experiencia y el conocimiento adquiridos, así como los medios disponibles hacen "muy improbable" una nueva epidemia.

"No hay ningún país que haya visto una segunda oleada real, hay países que han visto cómo la propagación del contagio subía o bajaba un poco. Y no me puedo imaginar que en Dinamarca se dejara expandir una segunda ola hasta convertirse en una gran epidemia, la podríamos cortar", afirmó.

MÁS TEST, RASTREO Y MATERIAL PROTECTOR

Tanto los expertos como los responsables políticos daneses resaltaron, no obstante, que el virus sigue presente en la sociedad y que las medidas sanitarias "son tan importantes ahora como hace unos meses", en palabras de Frederiksen.

De ahí que anunciara en su comparecencia una estrategia "más ofensiva" para hacer test -actualmente se realizan unos 10.000 al día- y rastrear los contactos de personas infectadas, además de asegurar el suministro de material protector, considerado a partir de ahora de importancia "crítica".

"Somos uno de los países que más test hacemos en el mundo", aseguró Frederiksen, que estimó la cifra en 334.260 pruebas.

La estrategia será canalizada a través de un nuevo organismo estatal que ejercerá de "músculo operativo" para actuar con rapidez ante posibles rebrotes o futuras pandemias.

El Gobierno danés pretende también que los ayuntamientos habiliten instalaciones para que aquellos ciudadanos sin posibilidad de aislarse en sus casas puedan hacerlo de forma voluntaria en otros sitios, como hoteles o recintos recreativos.

LA DESESCALADA COMENZÓ A MEDIOS DE ABRIL CON GUARDERÍAS Y ESCUELAS

Dinamarca, uno de los primeros países en cerrar fronteras y la vida pública pero sin confinamiento, empezó a levantar restricciones a mediados de abril, abriendo parcialmente guarderías y escuelas y algunos pequeños negocios.

La segunda fase de normalización comenzó esta semana con la apertura de tiendas minoristas y centros comerciales, además de permitir el deporte profesional, y continuará el próximo lunes con cafés y restaurantes, siempre con restricciones de espacio y medidas especiales de higiene.

"Estamos todavía en una curva descendente, por eso estoy muy confiado ahora que entramos en la segunda fase", aseguró Mølbak.

Un acuerdo entre todas las fuerzas parlamentarias presentado a finales de la semana pasada ha permitido consensuar tanto la segunda fase como las dos próximas, que entre junio y agosto incluirán la reapertura de museos, cines, teatros, discotecas y gimnasios, entre otros.

El número de personas congregadas permitido se ampliará además de 10 a 30 o 50.

CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN

Pero el anuncio posterior de las autoridades sanitarias de reducir la distancia mínima necesaria entre dos personas de dos a un metro, salvo en el caso de aquellos que pertenezcan a grupos de riesgo, ha generado protestas en la oposición de derecha, partidaria de una apertura mayor.

"No hay un solo país que abra todo a la vez y Dinamarca ha sido uno de los primeros en empezar. Eso no tiene nada que ver con la distancia social, sino con una apertura controlada por fases, y hay diferencias en la rapidez y la cantidad. Es difícil priorizar", se defendió hoy Frederiksen en el Parlamento.

El líder opositor, el liberal Jakob Ellemann-Jensen, pidió al Gobierno que no retenga informaciones "importantes" que a su juicio podrían haber justificado una desescalada más rápida, incluida la apertura de fronteras.

El Ejecutivo socialdemócrata en minoría, que gobierna con el apoyo externo de varias fuerzas de izquierda y centro, rechaza sin embargo por el momento fijar una fecha para levantar la prohibición de entrar al país a extranjeros sin permiso de residencia

"Las fronteras deben abrirse de forma inteligente, teniendo en cuenta a los países vecinos, la Unión Europea, el riesgo de contagio y cuánta gente puede entrar", dijo la primera ministra.