EFEJerusalén

Dos soldados israelíes murieron hoy en el tercer ataque palestino del día y el sexto en una semana, en un repunte de la tensión en los territorios palestinos ocupados que hace temer una nueva ola de agresiones.

El Ejército israelí reforzó sus tropas en Cisjordania y cerró los accesos a la ciudad de Ramala -bajo control palestino- en busca del autor que mató a dos jóvenes soldados e hirió a otras dos personas cerca de la colonia judía de Givat Asaf.

El portavoz militar, el teniente coronel Jonathan Conricus, explicó a la prensa que posiblemente se trata de un "terrorista" que actuó en solitario.

El atacante salió de un vehículo y disparó contra un grupo de soldados y civiles que estaban en una parada de autobús, tras lo que huyó hacia Ramala, sede del Gobierno palestino, donde se desarrolla una operación de su búsqueda.

Poco después, el Ejército informó de un intento de atropello en el que resultó herido levemente un soldado, cerca de la ciudad cisjordana de Al Bireh, y al que militares respondieron disparando y abatiendo al atacante.

Horas antes, en el primer ataque del día, a las 03.00 GMT, un palestino originario de Cisjordania había apuñalado a dos agentes israelíes en la Ciudad Vieja del este ocupado de Jerusalén, antes de ser asimismo abatido por la policía.

Los incidentes de hoy se producen tras una noche de sendas redadas de las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania, en las que murieron dos palestinos sospechosos de participar en ataques anteriores.

Uno de ellos es considerado el conductor del vehículo desde el se disparó el domingo contra un grupo de israelíes, cerca del asentamiento de Ofra, en el que quedó herida de gravedad una mujer embarazada, cuyo bebé nacido prematuramente por cesárea murió este miércoles.

De madrugada, el autor sospechoso de haber matado a dos israelíes en el asentamiento industrial de Barkan en octubre murió también por disparos israelíes en un operación en Nablus.

El movimiento islamista Hamás, que calificó a estos dos palestinos de "mártires", asumió la responsabilidad de los ataques de Ofra y Barkan, y bendijo los ocurridos hoy sin reivindicar su autoría.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanayhu, advirtió de que "el largo brazo de Israel alcanzará a todos aquellos que hacen daño a los ciudadanos israelíes".

"Anoche ajustamos cuentas con los asesinos de los ataques terroristas en Barkan y Ofra, y hoy hemos sufrido un ataque grave con dos soldados muertos. El principio que nos guía es que quien nos hace daño, y quien trate de hacernos daño, su vida está arruinada. Nuestros enemigos lo saben y los cogeremos", declaró.

La oficina del presidente palestino, Mahmud Abás, consideró que el clima de violencia ha sido "creado por la política de repetidas redadas en las ciudades" bajo control palestino y "la ausencia de horizonte para la paz", y dijo que "las dos partes están pagando el precio".

En menos de una semana se han producido seis ataques: uno con arma de fuego el domingo, dos intentos de atropello el martes, el tiroteo mortal y otro intento de atropello de hoy, todos en Cisjordania, además del apuñalamiento de esta mañana en Jerusalén Este.

Los representantes de los colonos judíos pidieron hoy al Gobierno medidas para evitar estos ataques y reclamaron la prohibición de la circulación de palestinos en una de las principales carreteras en la Cisjordania ocupada.

La Media Luna Roja palestina (equivalente a la Cruz Roja), informó durante la jornada de ataques a coches palestinos por parte de colonos en las inmediaciones del atentado de Asaf.

El portavoz del Ejército destacó que los sucesos violentos de los últimos días tienen lugar en vísperas de varias fechas conmemorativas, entre ellas el 31 aniversario mañana de la fundación de Hamás.

Conricus dijo además que Israel se encuentra en alerta para evitar los denominados "ataques copycat", o de imitación.

El movimiento islamista en Gaza declaró este viernes un día de la ira y llamó a protestas generales mañana en Cisjordania y a enfrentarse con el Ejército y los colonos israelíes.

Laura Fernández Palomo