EFEDublín

El norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Gobierno británico, anunció hoy que "no será capaz" de apoyar en el Parlamento de Londres el acuerdo de salida de la Unión Europea (UE) firmado por el primer ministro, Boris Johnson.

La formación unionista reiteró en un comunicado su rechazo al nuevo pacto porque "estos arreglos" no velan por los "intereses a largo plazo" de la provincia británica de Irlanda del Norte.

El primer ministro conservador tiene previsto someter a votación el acuerdo del "brexit" este sábado en la Cámara de los Comunes y su ratificación pasa por el apoyo del ala más euroescéptica de su propio partido y del DUP, cuyos diez diputados le permiten gobernar en minoría.

"Después de que el primer ministro ha confirmado que cree que ha logrado un 'gran nuevo acuerdo' con la Unión Europea, el DUP no será capaz de apoyar estas propuestas en el Parlamento", expuso en su cuenta de Twitter el "número dos" unionista y jefe de la formación en Westminster, Nigel Dodds.

En su opinión, el texto propone un divorcio con una reglas que no protegen "los intereses constitucionales y económicos a largo plazo" de Irlanda del Norte y ponen en riesgo la "integridad de la unión" con el resto del país.

El acuerdo sellado este jueves entre Bruselas y Londres prevé que Irlanda del Norte siga alineada con ciertas normas del mercado único europeo pero forme parte del territorio aduanero del Reino Unido, con lo que los controles a los bienes se efectuarán en el punto de entrada a este territorio británico y no en la República de Irlanda.

Además, el pacto contempla que la Asamblea de Irlanda del Norte pueda votar si se mantiene esa salvaguarda para evitar una frontera física en la isla de Irlanda cuatro años después de que haya entrado en vigor, lo cual debería suceder una vez que concluya el periodo de transición posterior al "brexit", en un arreglo conocido como "consentimiento".

En este sentido, Doods dijo que ha habido "algunos progresos" respecto a la cuestión del "consentimiento", pero advirtió de que Johnson ha modificado las reglas del juego en Irlanda del Norte, donde estas propuestas deben contar con "el consentimiento de ambas comunidades", la unionista protestante y la nacionalista católica, en virtud de los acuerdos de paz de 1998.

En la práctica, el reparto de poder en la Asamblea norirlandesa desde entonces ha concedido al DUP el derecho a veto, el cual ha ejercido, por ejemplo, para bloquear la aprobación de leyes progresistas, como la del aborto o el matrimonio homosexual.

El plan de salida de Johnson, por contra, dispone que cualquier decisión respecto al futuro de la citada salvaguarda solo requiere su aprobación por una votación con mayoría simple.