EFEWashington

Estados Unidos anunció este lunes que retirará la exención de sanciones a la central nuclear iraní de Fordow y amenazó con medidas contra los funcionarios implicados en la muerte de manifestantes durante las protestas por el aumento del precio de la gasolina en la República Islámica.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, dio a conocer la decisión en una rueda de prensa, donde argumentó que "no hay una razón legítima para que Irán reanude el enriquecimiento de uranio en un sitio previamente clandestino".

Fordow está ubicada cerca de la ciudad de Qom y fue construida bajo tierra para protegerse de cualquier ataque militar.

Pompeo, que anticipó que la exención concluirá en diciembre próximo, dijo que "la cantidad correcta de uranio enriquecido para el mayor patrocinador estatal del terror es cero".

En noviembre del año pasado, el Gobierno estadounidense eximió de sanciones a tres centrales nucleares iraníes para que pudieran seguir operando como hasta ahora, pero avisó de que iban a estar bajo "el más estricto escrutinio" con el fin de evitar el desarrollo de una bomba nuclear.

Además de Fordow, se beneficiaron de la decisión las plantas de Arak (centro de Irán) y de Bushehr (sur).

El Departamento de Estado informó entonces de que la medida sería "provisional" y que, únicamente, permitiría la continuación de los proyectos de no proliferación en Arak, Bushehr y Fordow "bajo el más estricto escrutinio para garantizar la transparencia" de Irán.

El jefe de la diplomacia estadounidense advirtió además de que se impondrán sanciones para los funcionarios involucrados en la muerte de manifestantes durante las protestas en Irán, y expresó su "profunda preocupación por las informaciones sobre varias muertes",

"Condenamos enérgicamente cualquier acto de violencia cometido por este régimen contra el pueblo iraní", expresó Pompeo, quien instó a Irán a "cesar la violencia contra su propio pueblo".

También demandó que se restablezca la posibilidad de que los iraníes puedan acceder a un internet "libre" y "abierto".

Las protestas estallaron el viernes por la noche y derivaron pronto en una escalada violenta que incluyó el corte de carreteras, incendios de sucursales bancarias y gasolineras, robos a tiendas e intentos de asalto a comisarías y almacenes de combustible.

El detonante de las manifestaciones fue la polémica decisión gubernamental de aumentar el precio de la gasolina al menos un 50 % y de racionar su consumo, lo que implica que partir de 60 litros mensuales su precio se triplica.

En medios oficiales solo se han confirmado por ahora dos fallecidos -un civil y un policía-, pero se prevé que la cifra real de víctimas mortales sea bastante más elevada y supere la decena.

También se han llevado a cabo un millar de arrestos, entre ellos 150 en la provincia norteña de Alborz a manos de la Guardia Revolucionaria.