EFEParís

El amago de traición de Marion Maréchal Le Pen a su tía Marine ha provocado este viernes un terremoto en la precampaña de las presidenciales francesas, a menos de tres meses para las elecciones, y relanza al polemista Éric Zemmour en la carrera por el liderazgo de la extrema derecha.

Alejada de la vida política desde hace cuatro años, dedicada a la universidad privada que fundó y embarazada de cuatro meses, la política de 32 años, considerada la heredera del clan que encarna la ultraderecha francesa, ha abierto la puerta a crear un cisma familiar, pero también político.

Cuando nadie la esperaba, Marion rompió su silencio y aseguró que se plantea un retorno a la primera línea política, presentarse a las legislativas de junio próximo y, de cara a las presidenciales, mostró su preferencia por Zemmour, no por su tía.

"La coherencia, la visión, la estrategia, hacen que me incline por Éric Zemmour. Está claro. Pero hay un asunto familiar", dijo al diario Le Figaro.

La puñalada se dejó sentir en Marine Le Pen, que poco antes de viajar a Madrid para participar este fin de semana en una cumbre de líderes de la extrema derecha europea dejó clara su decepción en un programa de televisión.

"VIOLENTO, BRUTAL"

"Si dijera que no me afecta nadie me creería. Con Marion tengo una relación particular, la crié junto a mi hermana durante sus primeros años de vida. Evidentemente es violento, brutal, difícil para mí", aseguró a la cadena CNews con evidente rostro de disgusto.

Minutos después, el patriarca y cofundador del partido, Jean-Marie Le Pen, de 93 años, evitó respaldar a su hija: "Hablaré con las dos y mostraré mis ideas posteriormente, cuando lo juzgue útil para clarificar el debate presidencial y legislativo futuro", aseguró a través de Twitter.

El movimiento se interpreta como un éxito de Zemmour, cuando parecía estar perdiendo la batalla de los sondeos.

El polemista está sabiendo canalizar su discurso más radical, más cercano a las esencias del Frente Nacional, que Marine Le Pen lleva años dejando en un segundo lugar para aparecer como una candidata más asumible para el conjunto de la sociedad.

La suavización del discurso, que ha conducido a Le Pen a sumar victorias en comicios intermedios desde que en 2017 pasó a la segunda vuelta de las presidenciales, no convence a los ultras de primera hora, con quien conecta mejor Marion.

LINEAS DE FRICCIÓN

La sobrina es adepta a posiciones más tradicionalistas en lo social, como el rechazo al matrimonio homosexual y el aborto, y más liberales en lo económico, lo que le llevó a alejarse de Marine, según asegura a Efe la estudiosa de la extrema derecha Nonna Mayer.

Cuando a finales del año pasado irrumpió en la campaña Zemmour, a lomos de un discurso más cercano al suyo, Marion ya se mostró fría con su tía y aseguró que apoyaría a quien tuviera más opciones de victoria.

Aunque los sondeos colocan a Zemmour algo por detrás de Marine Le Pen, Marion cree que el experiodista tiene una dinámica favorable y más opciones de superar la primera vuelta.

La joven política se reconoce impresionada por los 85.000 militantes que ha logrado el extertuliano de la televisión en apenas unos meses, una cifra que "ni en los mejores años de su dinámica" consiguió el Frente Nacional.

"Contrariamente a Le Pen, Zemmour dispone todavía de un gran margen de progresión", analiza Marion, que considera que puede ganar apoyos entre las clases populares y los abstencionistas.

Una opinión que no comparte Marine, que sigue pensando que su opción es la mejor para desbancar del poder al presidente, Emmanuel Macron, favorito de las encuestas.

En el partido de la líder ultraderechista temen que por la puerta que ha abierto Marion se vayan otras figuras de la formación, una dinámica que ya habían comenzado los eurodiputados Gilbert Collard y Jérôme Rivière, que hace unos días anunciaron su apoyo a Zemmour.

El polemista cuenta así con una guardia petroriana de peso, puesto que también está siendo respaldado por el soberanista Philippe de Villiers o por el ex número dos del partido conservador Los Republicanos Guillaume Peltier.

Según Marion, Zemmour busca reunir a toda la derecha mientras que su tía persigue un nicho más reducido de electores.

A la espera de que se confirme la traición, que los medios políticos franceses dan ya por descontada, muchos la interpretan como un episodio más de las rivalidades intestinas en el seno de la extrema derecha gala, a menudo identificadas con roces entre los Le Pen.

El patriarca se enfrentó de forma abierta hace unos años a su hija, que acabó por expulsarle del partido, y a finales de los 80 tuvo que sofocar la escisión que provocó el que fuera su mano derecha Bruno Mégret.

Luis Miguel Pascual