EFEBruselas

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) acusa al comandante rebelde ugandés del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en inglés) Dominic Ongwen de 70 cargos de crímenes de guerra y lesa humanidad, informó hoy el juez Cuno Tarfusser al inicio de una vista sobre este caso.

En la audiencia de confirmación de cargos, la Fiscalía explicó que sus acusaciones se refieren a los "ataques sistemáticos" contra la población civil del norte de Uganda del LRA entre el 1 de julio de 2002 y el 31 de diciembre de 2005 con el fin de derrocar al Gobierno, señaló el representante de la Fiscalía Benjamin Gumpert.

Durante este periodo, había regularmente combates entre el LRA y las tropas del Gobierno, y "no fue solo una guerra civil de gente uniformada ni tampoco se limitó a ataques armados", sino que el grupo rebelde liderado por Joseph Kony, acusado también ante la CPI, atacó "campamentos, saqueó alimentos, ropa y otras necesidades básicas, y asesinó e hirió a personas inocentes que no tenían ningún interés en la lucha de poder", señaló.

La Fiscalía afirma que Ongwen, uno de los cinco comandantes del LRA imputados por la CPI desde 2005 a petición de Uganda, fue en el periodo en cuestión un mando militar del LRA, liderando primero unidades a nivel de batallón y luego al de brigada -fue el responsable de la de Sinia a partir de 2004-, por lo que tuvo el mando efectivo y el control o la autoridad sobre sus subordinados.

Se enfrenta a cargos por ataques contra la población civil, asesinato e intento de asesinato, tortura, trato cruel u otros actos inhumanos, ultrajes contra la dignidad humana, esclavitud, saqueo y destrucción de propiedades, persecución, matrimonio forzado, violación y esclavitud sexual, reclutamiento y utilización de menores de 15 años para participar activamente en hostilidades.

Muchos de los crímenes se cometieron entre octubre de 2003 y junio de 2004, indicó Gumpert, como parte de una serie de ataques contra campamentos en el norte de Uganda.

"Fueron objetivo del LRA porque éste miraba a los habitantes del norte como sus enemigos", señaló el representante de la Fiscalía.

Ongwen, también denominado "Odomi", fue "la punta de lanza" del LRA, agregó, y durante uno de los ataques de octubre de 2003 contra los campamentos de desplazados internos en Pajule y Lapul estuvo "personalmente implicado como oficial de alto rango" junto con otros miembros sénior, entre ellos Vincent Otti y Raska Lukwiya, ambos acusados ante la CPI, según la Fiscalía.

Cuando se convirtió en un mando de brigada, "planificó ataques y emboscadas, dio órdenes sobre los combatientes y los equipos a utilizar, sobre secuestros de niños soldado y el saqueo y destrucción de propiedades", recalcó Gumpert.

"La tragedia de este caso (...) es en realidad el hecho de que Ongwen no solo era el autor de estos crímenes, sino también una víctima. Él mismo fue secuestrado de su hogar miembros del LRA cuando tenía 14 años", señaló.

El acusado se convirtió en un mando alto al demostrar que "puede ser más brutal que otros oficiales del LRA" y las comunicaciones de radio del grupo rebelde interceptados por el Ejército ugandés grabó momentos en el que Kony le alabó por sus ataques, subrayó.

La Fiscalía también describe los ataques encabezados por Ongwen contra un campamento de Odek en 2004, donde perdieron la vida al menos 61 civiles, entre ellos hombres, mujeres y niños; contra el de Lukodi, donde provocó la muerte de 45 civiles, incluidos 12 niños; y contra el de Abok, que ocasionó en 28 víctimas.

Creado a mediados de los años 80, el LRA ha matado en 30 años de conflicto a más de 100.000 personas y secuestrado a unos 60.000 niños para convertirlos en soldados, según varias organizaciones internacionales.