EFEViena

El conflicto entre Irán y Estados Unidos centró este lunes en Viena el inicio de la 63 Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la agencia técnica de la ONU encargada de velar por la seguridad nuclear.

En referencia a la reciente acción con drones contra importantes instalaciones petroleras en Arabia Saudí, el secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, acusó a Irán de realizar un "ataque deliberado" contra la economía y el mercado petrolero global.

Por su parte, el jefe del programa nuclear y vicepresidente de Irán, Ali Akbar Salehí, condenó en su intervención las "sanciones inhumanas e ilegales" de Estados Unidos contra su economía.

Ambos hablaron ante los delegados de un centenar de países miembros del OIEA en la apertura de una conferencia que durará toda la semana.

"Pese a los malignos esfuerzos de Irán, tenemos confianza en que el mercado (petrolero) sea resistente y responderá positivamente", dijo Perry sobre las posible consecuencias del importante corte de la producción sufrido por Arabia Saudí a causa de los ataques.

La interrupción abrupta del bombeo petrolero saudí llegó a causar una subida del 10 % de los principales crudos de referencia, como el WTI estadounidense o el Brent europeo.

Sobre el conflictivo programa nuclear de Teherán, el secretario de Energía reiteró la determinación de Washington de seguir ejerciendo lo que calificó como "máxima presión" contra Irán.

Según Perry, la comunidad internacional debe insistir en que Teherán abandone sus "ambiciones nucleares y ponga fin a su comportamiento maligno".

Salehí, por su parte, aseguró que la decisión de Irán de incumplir varios aspectos del acuerdo nuclear de 2015 fue la única opción que le quedó después de que Estados Unidos abandonara el pacto el año pasado e implantara nuevas sanciones contra su economía.

"No hubo otra opción para Irán que interrumpir algunos de sus compromisos para abrir ventanas a la diplomacia", aseguró.

Recordó que, "tras la salida unilateral de Estados Unidos del JCPOA (el nombre técnico del pacto), Irán mostró una estratégica paciencia durante más de un año para permitir a los demás países del acuerdo cumplir sus compromisos, incluidas compensaciones por los efectos" de esa retirada.

El acuerdo de 2015 -cerrado con Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido, Alemania y Francia- levantó las sanciones a Irán a cambio de que Teherán redujera su programa nuclear y permitió un exhaustivo control de sus instalaciones, para asegurar que no podía ni quería construir una bomba a corto plazo.

En los últimos meses, Irán ha producido más uranio enriquecido y de mayor pureza de lo que le permite el acuerdo y ha anunciado que reactivará sus actividades de investigación y desarrollo.

Salehí recordó hoy que los incumplimientos son "reversibles" si el resto de países firmantes del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en sus siglas en inglés) aplica plenamente el acuerdo y facilita alivio a las sanciones estadounidense, especialmente a las exportaciones petroleras.

El representante de Irán reclamó que "el destructivo comportamiento del Gobierno de Estados Unidos y su terrorismo económico" deberían ser condenados por la comunidad internacional.

Advirtió de que, si no se logra salvar el acuerdo nuclear, "el multilateralismo perderá su efectividad" y será más difícil la resolución pacífica en el futuro de otros conflictos.

Por su parte, el director general interino del OIEA, el rumano Cornel Feruta, destacó hoy ante el pleno la importancia de que Irán siga cooperando "plenamente" y "a tiempo" con los inspectores del organismo.

De esta forma, dijo, podrá aplicarse el acuerdo de salvaguardas (controles) entre el OIEA e Irán y el protocolo adicional del Tratado de No Proliferación de armas atómicas, que permite inspecciones sin aviso previo en la República Islámica.