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El líder ruso, Vladímir Putin, ha allanado el camino a la reelección en 2024 tras revalidar el partido del Kremlin, Rusia Unida, la mayoría constitucional en la Duma o Cámara Baja, pero lo ha hecho a costa de apartar a la oposición y entre denuncias de fraude.

"Ahora Putin tiene todas las oportunidades para mantenerse en el poder", comentó a Efe Alexandr Baúnov, experto del Centro Carnegie de Moscú, para quien los comicios parlamentarios que se celebraron del 17 al 19 de septiembre fueron una "prueba de resistencia" para las autoridades rusas.

DOS AÑOS DUROS PARA RUSIA UNIDA

Los últimos dos años han sido duros para los rusos debido a la pandemia de coronavirus y la recesión económica.

El PIB ruso se contrajo un 3 % el año pasado, la mayor caída en 11 años, y la población rusa es ahora un 10 % más pobre que en 2013, según la Escuela Superior de Economía, dado que los ingresos reales disponibles han bajado.

En paralelo el espacio de la sociedad civil y de voces independientes se ha ido reduciendo cada vez más por las medidas impulsadas por el Kremlin en la Duma y que van desde la represión de las protestas pacíficas de principios de 2021 a favor del encarcelado líder de opositor Alexéi Navalni a la adopción de leyes para amordazar los medios independientes, periodistas y ONG o la ilegalización de movimientos opositores.

En vísperas de las elecciones legislativas varios candidatos opositores fueron vetados.

La Unión Europea (UE), EEUU y el Reino Unido cuestionaron la limpieza de las elecciones y criticaron "la marginación" de la oposición en los comicios.

INESTABILIDAD FUTURA

Estas elecciones "ni siquiera olieron a democráticas", dijo a Efe el político comunista Nikolái Bondarenko, quien ha acusado a Rusia Unida de escamotearle la victoria a su formación en varias regiones.

"Debemos comprender que intentan fortalecer su modelo político. pero al imponer decisiones a la fuerza y con violaciones de la legislación electoral, solo socavan y desestabilizan más al país", afirmó.

Los comunistas, considerados oposición leal al Kremlin (suelen votar con Rusia Unida en las cuestiones importantes) han aumentado en las elecciones su representación como segunda fuerza en la Duma, en parte por beneficiarse del voto de protesta.

"Al negar a los ciudadanos la posibilidad de expresarse por medios pacíficos y legales, las autoridades empujan inexorablemente a la gente a la calle, lo cual no propicia la estabilidad política en Rusia", advierte Bondarenko.

Los expertos consideran que Putin tiene todo bajo control, porque Navalni, el único capaz de plantar cara a Putin, está preso, y pese a las denuncias del fraude cometido con los votos electrónicos "nadie protesta en las calles", dice Báunov.

El experto del Centro Carnegie considera que Rusia Unida utilizó estos comicios como "un referéndum dirigido a mostrar a los indecisos" que el sistema cuenta "con el apoyo de la mayoría de la población", y así garantiza su permanencia en el poder.

Un factor que sobre todo favorece a Putin, quien, tras lograr en 2020 una reforma de la Constitución, podrá postularse a la reelección en 2024 y permanecer en el Kremlin hasta 2036.

"UNA SOCIEDAD ESTABLE, SOLIDARIA"

Por su parte el analista Andréi Bistritski, representante del Club de debate Valdái, cercano al Kremlin, no ve en la victoria de Rusia Unida, que lleva 20 años en el poder, "una relación directa" con una posible candidatura de Putin en 2024 y defiende que las elecciones legislativas "dicen mucho de los cambios en la sociedad rusa, su desarrollo".

"Cambia la estructura del poder, llegan nuevas generaciones de ciudadanos que nacieron después de la desintegración de la Unión Soviética. Y ellos necesitarán nuevos representantes", manifestó Bistritski, quien considera que "el desarrollo de la vida política en Rusia es inevitable".