EFEErbil (Irak)

El Ejército iraquí lucha con los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en los últimos barrios residenciales del este de la ciudad de Mosul que aún están en manos de los radicales, que han perdido la mitad de su bastión iraquí.

Las tropas gubernamentales irrumpieron hoy en el barrio de Al Rashidiya, ubicado en el extremo nororiental de Mosul y último gran barrio residencial en el que se atrincheran los extremistas.

El comandante de las operaciones militares en la provincia de Nínive -cuya capital es Mosul-, el general Nayem al Yaburi, informó a Efe de que un soldado iraquí murió y otros tres resultaron heridos en Al Rashidiya después de que tres coches bomba conducidos por suicidas se lanzaran contra las tropas, aunque estas consiguieron abortar el ataque.

Los yihadistas siguen resistiendo y empleando sus principales armas frente a sus enemigos, que son los coches bomba y los terroristas suicidas, lo cual ha complicado el avance de las fuerzas iraquíes en muchas ocasiones en los pasados tres meses de ofensiva.

Sin embargo, el ejército ha podido hacerse con el control del 60 por ciento del barrio de Al Arabi, en el que penetró ayer y que es el otro gran distrito residencial donde el EI ha permanecido hasta el día de hoy.

Al Yaburi añadió que los enfrentamientos continúan en Al Rashidiya y Al Arabi, dos zonas casi contiguas y asomadas al río Tigris, que cruza la ciudad de Mosul de norte a sur y la divide en dos.

En el transcurso de los enfrentamientos, varias decenas de combatientes del EI intentaron huir de Al Rashidiya en barco, navegando a través del río, informó Al Yaburi.

Los yihadistas fueron abatidos por la aviación de la coalición internacional liderada por EEUU, que bombardeó las embarcaciones en las que intentaban presumiblemente alcanzar la parte occidental de Mosul, al otro lado del río.

La mitad oeste de Mosul permanece bajo el control absoluto del EI y desde la orilla oeste los yihadistas han estado disparando proyectiles de mortero sobre las áreas que han sido recuperadas por las tropas gubernamentales en las pasadas semanas.

Civiles que han conseguido escapar del oeste al este, cruzando el Tigris en pequeñas barcas, relataron a Efe que los miembros del EI tirotean a cualquier persona que trate de abandonar la mitad occidental.

Mientras, desde su interior, Yamal Adel, de 41 años, dijo a Efe que los combatientes radicales están desplegados en las calles y no permiten el movimiento de los residentes, mientras que la coalición antiyihadista ha bombardeado el área de forma continuada.

El hombre, padre de tres hijos y que vive con su esposa, madre y hermana, explicó que no ha habido agua corriente durante varios días seguidos, y la luz llega a los hogares solo cada 48 horas.

Tampoco hay productos frescos, como frutas y verduras, y los pocos que se encuentran son muy caros: las cebollas, por ejemplo, cuestan 9.000 dinares iraquíes el kilo (7,6 dólares).

Mientras, veinte litros de combustible para los vehículos o para las estufas se vende por 35.000 dinares (casi 30 dólares).

En una conversación telefónica, Adel no quiso ofrecer más informaciones sobre los movimientos de los combatientes, los cuales amenazan a todo aquel que dispone de un teléfono móvil.

Las comunicaciones con el oeste de Mosul han podido ser restablecidas después de que las fuerzas iraquíes hayan conquistado amplias áreas de los alrededores de la ciudad y en la parte este, y hayan instalado antenas de telefonía en las cercanías.

Desde el inicio de la ofensiva el pasado 17 de octubre, las fuerzas iraquíes conjuntas -unidades del Ejército, la Policía y cuerpos especiales-, apoyadas por las tropas kurdas "peshmergas" y milicias progubernamentales, han conseguido arrebatar a los yihadistas una parte de los territorios que ocuparon en toda Nínive en verano de 2014.

La campaña militar ha provocado el desplazamiento de 180.000 personas, según los últimos datos publicados ayer por el Gobierno iraquí, y ha causado miles de muertos y heridos, tanto civiles como uniformados.

Yáser Yunes