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El G7 celebró este viernes el regreso de Estados Unidos al multilateralismo con un llamamiento a coordinar el desarrollo y la distribución de vacunas contra la covid-19, pero sin ofrecer soluciones concretas a la desigualdad del reparto entre países pobres y ricos.

La reunión preparatoria para la cumbre que el Reino Unido organizará en Cornualles (sur de Inglaterra) en junio sirvió para que los líderes de los países más industrializados diesen la bienvenida al nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, y marcasen su objetivo de hacer de este año "un punto de inflexión en el multilateralismo".

Tras la noticia, adelantada por Biden y oficializada hoy, de que EE.UU. regresa al Acuerdo de París sobre el clima, la lucha contra la covid-19 centró las conversaciones.

Un portavoz del primer ministro británico, Boris Johnson, explicó tras el encuentro virtual que los líderes convinieron en "garantizar que las vacunas, las terapias y los diagnósticos del coronavirus lleguen a quienes lo necesiten, estén donde estén en el mundo".

En el comunicado final del G7, esta voluntad también quedó expresada en la determinación de trabajar junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para acelerar la creación y reparto de vacunas, incrementar la capacidad de manufacturarlas, compartir mejor la información y promover prácticas transparentes y responsables.

Sin embargo, las buenas palabras no encontraron necesariamente un correlato en la práctica.

Johnson defendió su decisión de donar sus excedentes de vacunas a los países en desarrollo, después de haber inmunizado, eso sí, a toda la población británica.

Pero el presidente francés, Emmanuel Macron, apuesta por destinar ya el 5 % de las reservas de Europa y EE.UU. hacia los países africanos, de forma que al menos se pueda vacunar al personal sanitario.

Macron cuenta, según dijo en una entrevista con el diario Financial Times (FT), con el respaldo de la canciller alemana, Angela Merkel, quien por su lado anunció en la reunión que su país aportará 1.500 millones de euros adicionales a la iniciativa global Covax de vacunación en los países menos desarrollados.

La presidencia británica puso sobre la mesa el "valor potencial" de un tratado global sobre la salud de cara a futuros riesgos sanitarios, algo que será abordado en una próxima cumbre en Roma y que la UE, a priori, ve con buenos ojos.

Mientras debatían los líderes, crecían las voces que se interrogan sobre los derechos de las farmacéuticas sobre las vacunas, a las que se sumó el propio Macron en su entrevista con el FT: si las empresas no cooperan, "inevitablemente surgirá la cuestión política de la propiedad intelectual", dijo.

APUESTA POR EL GASTO PÚBLICO

Más de 6 billones de dólares (5 millones de euros) han destinado los países del G7 en mantener a flote sus economías desde el estallido de la pandemia y nada hace presagiar que esa dinámica vaya a cambiar.

El grupo proclamó en su comunicado que seguirán sustentando a sus economías para "proteger empleos y propiciar una recuperación fuerte, sostenible, equilibrada e inclusiva".

Como es costumbre en las citas del G7, reiteraron su apoyo a los países más vulnerables a través de las instituciones financieras internacionales "explorando todas las herramientas disponibles", incluida la iniciativa de suspensión de deuda.

El grupo se precia de ser un foro que reúne a las democracias más avanzadas del mundo y aprovechó la ocasión para, sin la sombra ya del proteccionista Donald Trump, relanzar su apuesta por el libre comercio y las economías abiertas.

Como metas concretas, el G7 recuerda la necesidad de acometer la siempre postergada reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y alcanzar un acuerdo global para tasar la actividad de los gigantes tecnológicos, que esperan conseguir para mediados de año a través de las conversaciones en el seno de la OCDE.

NUEVOS BRÍOS EN LA LUCHA CLIMÁTICA

Johnson recibió con especial efusión el regreso de Washington al Acuerdo de París. Pese a haber sido considerado el hombre de Trump en Europa, el "premier" británico organiza la cumbre sobre el clima COP26 en Glasgow en noviembre y es mucho más probable que Biden se alinee con sus objetivos en este ámbito.

Por eso, el comunicado del G7 hoy es tajante al afirmar que el cambio climático se halla en "el centro de sus planes": el compromiso es reducir las emisiones netas a cero antes de 2050.

Algo opacados por la covid y el clima, otros asuntos de la actualidad también fueron abordados por los líderes de los países ricos, especialmente la condena contra el golpe de Estado en Birmania y la detención del líder opositor Alexéi Navalni en Rusia.

Johnson destacó "la responsabilidad del G7 en demostrar al mundo los beneficios de nuestros valores democráticos compartidos al crear sociedades abiertas y prósperas", según dijo su portavoz.

Enrique Rubio