EFEKabul

El presidente afgano, Ashraf Gani, tendió hoy la mano a los talibanes ofreciéndoles un diálogo "sin precondiciones ni restricciones", su reconocimiento político y una ruta hacia un proceso de paz que ponga fin a más de 16 años de conflicto.

En la apertura de la segunda ronda del Proceso de Kabul, un mecanismo lanzado en junio del año pasado por el Gobierno afgano, con acompañamiento internacional, que busca impulsar un plan de paz en Afganistán, Gani presentó su oferta más ambiciosa hasta el momento para tratar de llevar a los talibanes a la mesa de diálogo tras reiterados fracasados en su empeño.

Para ello, Gani se mostró dispuesto a dar pasos en el proceso legal para eliminar las sanciones contra los talibanes por parte de la comunidad internacional, expedirles pasaportes que les permitan viajar y tener una oficina de representación política.

También se tomarían medidas para la liberación de prisioneros, para que los talibanes pudieran acceder a los medios de comunicación y para la "reubicación de sus familias".

El presidente afgano propuso un plan dividido en tres fases que implicarían la creación de un marco político y el establecimiento de un alto el fuego, así como el reconocimiento de los talibanes como un grupo político legítimo.

Gani puso como límite la Constitución, aunque se mostró incluso dispuesto a enmendarla "si fuera necesario".

Por su parte, el jefe del Gobierno, Abdulá Abdulá, que sostiene junto a Gani el Ejecutivo de unidad desde 2014, apoyó la postura del presidente y aseguró que en, ese sentido, el mensaje es "inequívoco".

"Estamos comprometidos a hablar y reunirnos con los talibanes sobre la base de un programa realista de reconciliación que se ocupe de los asuntos que nos dividen o que son causa del conflicto armado", dijo.

Los talibanes no han respondido formalmente hasta el momento a la propuesta, aunque su respuesta habitual ha sido rechazar sistemáticamente este tipo de ofertas.

Los 25 países y organizaciones internacionales que participaron en esta segunda edición del Proceso de Kabul mostraron su apoyo al Gobierno afgano en una declaración conjunta firmada al término de la reunión.

"Estamos colectivamente de acuerdo en que las negociaciones directas entre el Gobierno afgano y los talibanes, sin ninguna precondición y sin amenazas de violencia, representan la forma más viable de acabar con la agonía continuada del pueblo afgano", declararon.

Los talibanes deberían aceptar el proceso de paz con el objetivo de alcanzar un "acuerdo político que conduzca a su vuelta digna a una vida pacífica", añadieron en el texto.

El Gobierno de Kabul ya había ofrecido a los talibanes, que actualmente tienen una oficina política en Doha, entablar conversaciones de paz durante la primera ronda del Proceso de Kabul.

Entonces, los insurgentes, que no reconocen la legitimidad del Gobierno afgano, al que consideran "marioneta" de Estados Unidos, y siempre han exigido la salida de las tropas internacionales como condición previa a cualquier diálogo, rechazaron de manera tajante la propuesta.

Sin embargo en esta ocasión, la oferta de Gani llega días después de que los talibanes propusieran de forma abierta y por primera vez un diálogo directo con Estados Unidos en su oficina de Catar.

El 14 de febrero, ese grupo ya había pedido al "pueblo estadounidense" que presionara a su Gobierno para que retirase las tropas que mantiene en Afganistán e iniciase un proceso de paz.

En las últimas semanas se han ido produciendo diferentes hechos que han puesto presión sobre el principal grupo talibán, el que lidera el mulá Haibatullah.

El Gobierno afgano mantuvo recientemente conversaciones con facciones de los talibanes en Turquía con vistas a iniciar un proceso de paz y contactó con el Gobierno de Catar para cerrar la oficina de los talibanes en ese país por la falta de resultados en el avance hacia la paz.

Otro factor relevante es el aumento de la presión por parte de Estados Unidos sobre Pakistán para que ponga coto al uso de su territorio por grupos terroristas, entre ellos, la red Haqqani, la facción que lidera militarmente a los talibanes afganos y que tradicionalmente ha operado desde esa zona.

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el pasado agosto una nueva estrategia para Afganistán que incluía el aumento de tropas hasta los 14.000 soldados y una postura dura hacia Pakistán.