EFEYuba

Tras la secesión de 2011, el nuevo primer ministro de Sudán, Abdallá Hamdok, anuncia que abrirá rutas comerciales con Sudán del Sur y estudia rebajar sus aranceles al paso de petróleo, al tiempo que se muestra optimista de cara al inminente diálogo con los grupos armados sudaneses.

Al frente del Gobierno de transición acordado por opositores y militares tras el derrocamiento en abril del presidente Omar al Bashir, Hamdok escogió esta semana Yuba como destino para su primera visita de Estado, durante la que se reunió con altos cargos sursudaneses y también líderes rebeldes sudaneses.

En una entrevista con Efe en la capital de Sudán del Sur, el nuevo dirigente desgrana los resultados de su encuentro con el presidente sursudanés, Salva Kiir, entre los que destacan el desarrollo de las fronteras y la apertura de rutas comerciales.

"Hemos acordado abrir las rutas comerciales entre los países sin obstáculos", afirmó, sobre un paso que facilitará no sólo el movimiento comercial sino también el tránsito de personas entre dos naciones que fueron la misma hasta la secesión de hace ocho años tras un referéndum.

Consciente de la amplia extensión de unas divisorias de unos 2.200 kilómetros y a pesar de no ser una zona "fácil", aboga por pasar de unas "fronteras de lucha a fronteras de desarrollo, prosperidad y paz".

"El cinturón que une Sudán del Sur con Sudán desde Om Dafuq, fronteriza con África Central, hasta Al Karmak con Habasha, es el más rico que hay en Sudán. Tiene el 100 % del petróleo, además de agricultura y riquezas animales, y esto debería crear posibilidades enormes para el desarrollo e industria", destacó.

En el plano diplomático, los países vecinos aspiran a anular "por completo" la necesidad de visado y Hamdok desea incluso permitir a los sursudaneses que tengan la doble nacionalidad sin demandar el mismo trato para la población de su país.

Antes "estábamos todos juntos, debemos quitar los obstáculos a la libertad de movimiento", remarcó.

El primer ministro sudanés pretende atajar incluso el problema de los altos aranceles que debe pagar Yuba para transportar su petróleo a través de Sudán, clave para la exportación, y ya ha instruido a los ministros competentes para que estudien el asunto con sus homólogos sursudaneses.

Y parece que Hamdok está abierto a todas las posibilidades: "No hay línea rojas".

Sabe que habrá "retos", pero cree que todos estos avances bilaterales serán posibles gracias al ambiente creado por la "revolución", en referencia las sucesivas manifestaciones contra Al Bashir que hace cinco meses culminaron en su deposición en un golpe de Estado.

Clave para el nuevo panorama será el papel de Yuba en el diálogo de paz que auspicia entre el nuevo Ejecutivo sudanés y los grupos armados que operaban en ese país contra el presidente depuesto.

Un día antes de la llegada de Hamdok a Sudán del Sur, el Consejo Soberano, máximo órgano del Gobierno sudanés de transición, y líderes rebeldes llegaron a un acuerdo para iniciar un diálogo de paz oficial el 14 de octubre, también en Yuba.

"Sólo tenemos dos opciones, tener éxito o tener éxito, no hay otra, creemos que en la historia nunca tuvimos la oportunidad de tratar el problema fundamental del Estado sudanés más que ahora", manifestó el dirigente.

Y, una vez más, la caída del antiguo régimen, marcado por el "desequilibrio estructural y la centralización", ha dejado un escenario propicio para la paz con el Frente Revolucionario, que incluye movimientos armados de las regiones sudanesas de Darfur, Kordofan Sur y Nilo Azul.

"A pesar de todas las dificultades y los retos, podemos superar esta cuestión con nuestro pueblo", aseveró.

Como primeros pasos, prevé que antes del comienzo de las conversaciones el próximo octubre establecerán una comisión de paz, nombrarán un equipo negociador y determinarán una agenda concreta.

Hamdok confía en la mediación de Yuba en el proceso, ya que tiene relaciones con todos los movimientos armados, mucha más que cualquier otra "capital del mundo".

"Es una situación especial que queremos aprovechar y lograr en lo que fracasamos durante los años pasados en el asunto de la paz", concluyó, optimista.

Atem Simón Mabior