EFEColombo

El presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, consiguió afianzar su posición dominante sobre la política del país tras vencer con una cómoda mayoría de 145 escaños en las elecciones parlamentarias del miércoles, las primeras celebradas en el sur de Asia durante la pandemia de COVID-19.

Los 145 escaños de los 225 con los que cuenta el Parlamento esrilanqués, que el 59,09 % de los votantes del país otorgaron el miércoles al gobernante Frente Popular de Sri Lanka (SLPP), permitirán al presidente una legislatura cómoda.

El presidente también buscaba renovar en el cargo de primer ministro a su hermano y exdirigente, Mahinda Rajapaksa, responsable de la ofensiva final contra la guerrilla de los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE) que puso fin en 2009 a 26 años de conflicto civil.

PODER REFORZADO

"La gente votó (al SLPP) basada en diferentes criterios: la gestión gubernamental del COVID-19, su trabajo para borrar la delincuencia y la erradicación de las drogas", aseguró este viernes el presidente del partido, G.L. Peiris, en una conferencia de prensa en la que celebró que el pueblo diera "todo el poder" a su formación.

Con estos resultados, el presidente no encarará "impedimentos institucionales reales para cumplir las promesas de la campaña" respecto a la seguridad y el desarrollo de la economía, dijo a Efe Gehan Gunatilleke, un abogado experto en derechos humanos.

Precisamente la seguridad fue el principal argumento que potenció la campaña de Gotabaya Rajapaksa para las presidenciales de noviembre de 2019, marcadas por la conmoción que generaron en el país los atentados yihadistas del Domingo de Pascua contra iglesias y hoteles en abril de ese mismo año, en los que murieron 269 personas y más de 400 resultaran heridas.

El actual mandatario capitalizó entonces el miedo de la población, especialmente de la mayoría budista.

Gunatilleke cree que, gracias a la mayoría obtenida, el mandatario no llevará a cabo algunas de las reformas constitucionales que había prometido en su campaña.

En concreto, Rajapaksa anunció que derogaría la Decimonovena enmienda, una provisión constitucional que limitó en 2015 los poderes extremos de la Presidencia.

"El legislativo y el ejecutivo estarán controlados por el mismo partido. Por tanto, esta nueva concentración de poder plantea dudas sobre la necesidad de una reforma constitucional radical. La derogación de la Decimonovena enmienda se enmarcó como necesaria debido a la falta de consenso entre el presidente y el primer ministro durante el Gobierno anterior", explicó Gunatilleke.

DEBILIDAD DE LA OPOSICIÓN

A la mayoría parlamentaria se suma la debilidad de una oposición sin fuerza parlamentaria y que ha acudido a las urnas dividida y sin proponer una alternativa real de Gobierno, según los analistas.

El Samagi Jana Balawegaya (SJB), la formación de reciente creación del que fuera principal rival de Gotabaya en las presidenciales de noviembre pasado, Sajith Premadasa, fue el segundo más votado con el 23,9 % de los sufragios, que se tradujeron en 54 escaños poco valiosos ante la abrumadora mayoría del SLPP.

El Partido Nacional Unido (UNP) del antiguo primer ministro Ranil Wickremesignhe, uno de los más antiguos del país, apenas consiguió el 2,15 % de los votos y se quedó fuera del Parlamento.

El analista político Kusal Perera señaló a Efe que, aparte de que el partido de los Rajapaska cuenta con el apoyo de la mayoría étnica del país, los budistas cingaleses, la oposición se encuentra "dividida y desintegrada y carece de un programa alternativo para presentar a la gente".

ELECCIONES MARCADAS POR LA PANDEMIA

El retraso en dos ocasiones de estos comicios, que debieron haberse celebrado en abril, y las excepcionales medidas de seguridad e higiene impuestas por la Comisión Electoral para evitar brotes de la COVID-19, no doblegaron la voluntad de los esrilanqueses, y la participación alcanzó el 71 % en las primeras elecciones celebradas en el sur de Asia durante la pandemia.

Fue así ligeramente superior a la de las elecciones presidenciales de 2019, aunque menor al 76 % de participación en los últimos comicios parlamentarios de 2015.

El uso obligatorio de la mascarilla o la obligatoriedad de mantener un metro de distancia entre personas fueron algunas de las medidas impuestas para evitar la expansión del virus.

"También pusimos a disposición de los votantes gel de manos, jabón y fuentes de agua para que se lavasen antes de entrar a las cabinas de votación", dijo a Efe el miembro de la Comisión Electoral Ratnajeevan Hoole.

Aanya Wipulasena