EFEPuerto Príncipe

El presidente de Haití, Jovenel Moise, rompió este jueves el silencio de los últimos días e hizo hoy un nuevo llamado al diálogo después de ocho días de violentas protestas contra su Gobierno que han dejado al menos nueve muertos.

En un mensaje a la nación, Moise, quien el pasado día 7 cumplió su segundo aniversario en el poder, dijo que va "luchar para restablecer la paz y la estabilidad" en su país, y expresó su solidaridad con las víctimas de las protestas de los últimos días.

Haití cumplió hoy ocho días de protestas convocadas por sectores de la oposición que exigen la renuncia de Moise.

El presidente haitiano agradeció el apoyo a la comunidad internacional, y aseguró que está dispuesto a sacar al país adelante.

"Sólo el diálogo puede ayudar al país", aseguró, y añadió que hay gente que no entiende los procesos democráticos.

Moise afirmó que no va a "dejar el país en manos de bandidos que quieren utilizar el país " para sus intereses personales.

El presidente haitiano también pidió a la policía detener a todos los que "están involucrados en el tráfico de drogas y quieren crear terror".

En su mensaje, el presidente haitiano no ha explicado las medidas que piensa adoptar para resolver la grave crisis política y económica que vive el país ni se ha referido al escándalo de corrupción de Petrocaribe.

En sus protestas, los manifestantes también exigen justicia en las supuestas irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a este país a precios blandos.

Una auditoría presentada la semana pasada por el Tribunal de Cuentas reveló irregularidades entre 2008 y 2016 en este programa y señaló a quince exministros y actuales funcionarios que están involucrados en este caso, así como una empresa que dirigía Moise antes de llegar a la Presidencia.

Las manifestaciones, convocadas por el Sector Democrático y Popular, integrado por líderes de partidos de oposición y por grupos sociales, comenzaron el pasado 7 de febrero, coincidiendo con el segundo aniversario de la llegada al poder de Moise, cuya dimisión reclaman los manifestantes, quienes se han lanzado en masa estos días a las calles de Puerto Príncipe y de otras ciudades del empobrecido país caribeño.

Este jueves, en medio de una tensa calma, muchas personas han salido las calles en busca de agua y comida.

La capital, Puerto Príncipe, siguió este jueves paralizada, con las escuelas y los bancos cerrados, así como los negocios y las estaciones de combustibles, que temen más saqueos como los que se han producido en estos días de protestas.

Las manifestaciones, que han aumentado la inseguridad en esta nación caribeña y provocado un clima de caos e incertidumbre, se producen en medio de una severa crisis económica, que se agravó este año por una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina.

Hasta ahora, el único pronunciamiento de la comunidad internacional llegó el pasado fin de semana a través del Core Group, integrado por el representante especial adjunto del secretario general de las Naciones Unidas, los embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, EE.UU., Francia, la Unión Europea y el representante especial de la OEA, quien llamó a un diálogo para buscar una solución a la crisis política y económica.