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El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, afirmó hoy que su futuro está en manos del pueblo, tras el llamamiento que ha hecho la cúpula militar para que renuncie, y que fue calificado de intento de golpe de Estado por el mandatario.

"A mí me ha elegido el pueblo y es el pueblo el que debe decidir sobre mi dimisión", dijo Pashinián al intervenir ante sus seguidores en la plaza de la República de Ereván.

El primer ministro señaló que ha propuesto a la oposición, que exige su dimisión desde hace tres meses tras perder Armenia contra Azerbaiyán la guerra de Nagorno Karabaj, convocar elecciones anticipadas en el país, pero esta opción fue rechazada por sus detractores.

"No quieren que elija el pueblo, quieren que lo hagan las 17 fuerzas (opositoras) y las élites", aseveró, aupado en la tribuna por un grupo de colaboradores.

Pashinián insistió en que los cambios en Armenia deben efectuarse solo a través de elecciones y llamó a la oposición, reunida en esos instantes en un acto de protesta en otra plaza céntrica de Ereván, a cesar las acciones de desobediencia y acceder a un diálogo.

"Estoy dispuesto a llevar consultas incluso con las fuerzas más radicales", aseguró.

A su vez, los opositores, reunidos en la plaza de la Libertad, se mostraron decididos a proseguir con su protesta hasta conseguir su objetivo final, la dimisión de Pashinián.

"Vamos a pasar la noche aquí", prometió el coordinador del Movimiento para la Salvación de la Patria, Ishján Sagatelián.

Entre tanto, las fuerzas de seguridad armenias llamaron a la población a abstenerse de "acciones ilegales" que pongan en peligro la seguridad nacional.

El frágil equilibrio entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas armenias se rompió esta semana en cuanto el primer ministro, en el poder desde la revolución pacífica de 2018, criticó las supuestas deficiencias de los misiles tácticos de fabricación rusa Iskander durante la guerra de Nagorno Karabaj, que acabó en noviembre pasado con la derrota de Armenia.

El subjefe del Estado Mayor armenio, Tigrán Jachatrián, llamó "poco serias" las palabras del jefe del Gobierno, una declaración que le costó el cargo y generó molestar entre otros altos mandos del Ejército.

El presidente de Armenia, Armen Sakisián, llamó a su vez a tomar medidas para "rebajar la tensión" en el país y buscar "vías pacíficas" para la solución de la crisis.

Mientras, el Ministerio de Defensa del país difundió un comunicado en el que afirmó que el Ejército está "fuera de la política" y todos los intentos de involucrarlo en los procesos políticos son inaceptables".