EFETrípoli

El jefe de Gobierno paralelo libio, Fathi Bashagha, abandonó la capital, sede del Gobierno de Unidad Nacional (GUN), tras choques entre milicias y movilizaciones militares, que amenazaron con iniciar combates.

El jefe del Alto Consejo de Estado libio, Jaled al Mashri, condenó "en los términos más enérgicos los enfrentamientos armados entre hermanos en el centro de la capital, Trípoli, y pidió su cese inmediato para preservar una gota de sangre de cada libio".

El Ministerio de Educación anunció la suspensión de las clases en todas las instituciones educativas del Trípoli metropolitano.

Bashagha anunció esta madrugada su presencia en la capital, tras reiteradas amenazas desde febrero de tomar el control de Libia con la entrada en Trípoli, después de que el GUN rechazó cederle el poder cuando fue nombrado como Ejecutivo paralelo por el Parlamento, en la ciudad oriental de Tobruk.

La oficina de Bashagha confirmó la retirada de este "para detener el derramamiento de sangre y garantizar la seguridad de la gente", dijo.

Bashagha accedió a la capital con apoyo del batallón Brigadas al Nawasi y acompañado de su ministro de Exteriores, Hafez Kaddour.

La asesora especial de la ONU para Libia, Stephanie Williams, instó inmediatamente a evitar el conflicto armado, "las acciones provocativas", y encontrar un camino genuino y consensuado hacia la estabilidad y las elecciones.

El Parlamento, con sede en Tobruk y controlado por el mariscal Jalifa Haftar, designó a Bashagha como nuevo primer ministro al considerar que el mandato de Abdulhamid Dbeiba, del GUN, había expirado al suspender los comicios de diciembre.

Dbeiba, por su parte, rechazó entregar el poder a un Ejecutivo no electo y anunció comicios para este mes de junio.

El lunes, dos instituciones rivales libias, Parlamento y Alto Consejo del Estado, iniciaron la segunda ronda de negociaciones en El Cairo, auspiciados por la ONU, para avanzar en la reforma constitucional que legisle los próximos comicios sin que hasta ahora hayan alcanzado acuerdos.

Los movimientos diplomáticos internacionales se han intensificado estas semanas con el fin de presionar a Libia a celebrar elecciones "lo antes posible".