EFEDamasco

El coordinador humanitario de la ONU, Stephen O'Brien, se confesó hoy "horrorizado" ante la falta de respeto que tienen las partes del conflicto en Siria hacia las vidas de los civiles, durante una visita a este país.

En unas declaraciones a la prensa en Damasco, O'Brien subrayó que los ataques a civiles son "ilegales, inaceptables y deben parar": "Hago un llamamiento a las partes implicadas en la violencia y la lucha para que protejan a los civiles y respeten la ley humanitaria internacional", señaló.

El responsable de la ONU hizo estas declaraciones un día después de que al menos 96 personas murieran y 240 resultaran heridas por un bombardeo gubernamental contra un mercado de la ciudad de Duma, en las afueras de Damasco, según el recuento del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

O'Brien recordó, además, que la semana pasada grupos armados lanzaron proyectiles contra la capital.

"Esta es mi primera visita a Siria y hubiera deseado que no hubiera sido en circunstancias tan terribles", reconoció.

O'Brien llegó el sábado al territorio sirio, en el que ha sido su primer viaje a este país desde que sustituyera en mayo a Valerie Amos al frente de la Secretaría General adjunta de la ONU para Asuntos Humanitarios.

En la rueda de prensa explicó que durante su estancia ha visitado la urbe de Homs, en el centro de Siria, y Damasco.

"En Homs he visto con mis propios ojos un sufrimiento humano incalculable. En la ciudad antigua vi que casi todas las casas están completamente destruidas", detalló O'Brien, quien tuvo ocasión de hablar con vecinos de esta localidad.

El coordinador humanitario consideró que "han sido los civiles quienes se han llevado la peor parte en este conflicto durante cuatro años. Al menos un cuarto de millón de sirios han muerto, más de un millón han resultado heridos y casi la mitad de la población se ha desplazado de sus hogares".

En Damasco, al menos cinco millones de personas han estado sin agua durante tres días debido al corte del suministro impuesto por grupos armados; al igual que en Alepo, que lleva diecisiete días sin abastecimiento, destacó.

Para O'Brien, "es inaceptable que los implicados en el conflicto usen el agua y otros servicios como arma de guerra".

Por otro lado, el responsable de la ONU expresó su preocupación ante la falta de financiación de la ayuda en Siria y la región, ya que solo se ha cubierto el 30 % de los fondos que la ONU necesita para responder a las necesidades humanitarias en el territorio sirio durante este año.

"Pido a los miembros de la comunidad internacional que aumenten y nos proporcionen recursos para nuestro trabajo de protección y para salvar vidas", instó.

Durante su viaje, O'Brien se ha reunido con el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, y su "número dos", Faisal Miqdad, así como con otros responsables gubernamentales.

O'Brien calificó de "constructivas" las conversaciones mantenidas con el fin de "fortalecer las operaciones de ayuda humanitaria", y manifestó su esperanza de que se tomarán pasos concretos para que más gente reciba esa asistencia.

Agregó que durante los contactos con las autoridades sirias expresó su inquietud por el bienestar de las 4,6 millones de personas en áreas cercadas o de difícil acceso.

"Todas las partes deben garantizar la libertad de movimiento de las personas que tratan de escapar de la violencia y el conflicto", dijo.