EFEBruselas

El resultado de los nacionalistas flamencos de la N-VA en las elecciones legislativas de este domingo en Bélgica será determinante en la formación del futuro Gobierno federal, según apuntan los sondeos, que auguran además una importante subida de los partidos ecologistas en todo el país.

Bélgica celebra el 26 de mayo elecciones legislativas, regionales y europeas.

Las encuestas de los últimos días ponen de relieve una clara división: en el norte del país, en la región de Flandes, se espera que la N-VA, de centroderecha, se mantenga como el partido más votado, mientras que en Valonia (sur) se impondrían los socialistas (PS), seguidos de los liberales (MR), y en Bruselas los ecologistas serán la primera fuerza, por delante del PS y el MR.

De confirmarse ese complejo panorama, la formación del nuevo Ejecutivo federal podría convertirse en una ardua tarea y demorarse durante semanas o meses, aunque los belgas confían en que no se repita la situación de 2011, cuando el país batió el récord mundial sin Gobierno, con 541 días.

Durante la última legislatura, el Ejecutivo federal ha consistido en una coalición de cuatro partidos: los nacionalistas flamencos (N-VA), los liberales flamencos y francófonos (Open-VLD y MR, respectivamente) y los cristianodemócratas flamencos (CD&V).

Sin embargo, el Gobierno liderado desde 2014 por el liberal francófono Charles Michel cayó el pasado diciembre, cuando los nacionalistas flamencos lo abandonaron al negarse a firmar el Pacto Mundial para la Migración de la ONU, un acuerdo no vinculante que finalmente rubricó Bélgica en Marrakech (Marruecos).

El Ejecutivo se ha mantenido desde entonces en funciones, hasta los próximos comicios.

Según los medios belgas, el golpe dado por la N-VA ha creado desconfianza en el resto de formaciones políticas, que podrían no querer repetir una coalición idéntica con los separatistas flamencos.

El presidente de la N-VA, alcalde de Amberes y candidato a ministro-presidente de Flandes, Bart De Wever, ha subrayado esta semana, por su parte, que su partido aspira a hacerse con el 30 % del voto y que, de no lograrlo, quedará probablemente al margen del Gobierno, relegado por una coalición entre los ecologistas y socialistas flamencos y francófonos.

También ha amenazado, en el caso de que eso ocurra, con reabrir el debate sobre el "confederalismo" (es decir, limitar las competencias del Gobierno federal en pro de las regiones: Flandes, neerlandófona; Valonia, francófona, y Bruselas, bilingüe).

Por otra parte, las perspectivas son buenas para los verdes flamencos (Groen) y francófonos (Ecolo), que según las encuestas batirán récords en las tres regiones belgas y podrían situarse en pie de igualdad con la N-VA, a la cabeza en intención de voto.

La subida confirmaría la preocupación de los belgas por los temas medioambientales y la política climática, que han estado presentes a lo largo de toda la campaña electoral, y esto se ha traducido en protestas organizadas por estudiantes en los últimos meses con un enorme impacto en todo el país.

Los verdes podrían jugar un papel fundamental en la formación de una coalición, e incluso llevar a la elección de un primer ministro ecologista, lo que sería una primicia en Europa.

Por otro lado, queda por ver si, como predicen los sondeos -que le dan cerca del 15 % de intención de voto en Flandes- el partido de extrema derecha flamenco Vlaams Belang logrará remontar en estos comicios, tras su caída libre en las últimas elecciones.

En Valonia, donde los partidos de izquierdas tienen un importante respaldo, Alain Destexhe, antiguo miembro del partido liberal MR, creó el pasado febrero una lista que aspira a absorber el voto de la derecha francófona descontenta en asuntos como la inmigración, el gasto público o el uso de la energía nuclear, y que se presenta por primera vez ahora a unas elecciones.

Marta Borrás