EFEGinebra

La sexta ronda de las negociaciones de paz entre el Gobierno y la oposición siria comenzó hoy en medio de la polémica por la presunta existencia de un crematorio instalado por el régimen de Damasco para deshacerse de presos ejecutados en la cárcel de Saidanaya.

Las dos delegaciones, la encabezada por el jefe de la opositora Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), Naser Hariri, y la que preside el embajador de Siria en la ONU, Bashar Yafari, no se pronunciaron sobre la denuncia estadounidense relativa a la existencia del crematorio.

Tampoco lo hizo el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan De Mistura, quien había pedido a las partes no hacer declaraciones en la sede europea del organismo, en Ginebra.

El mediador de la ONU considera que las partes enfrentadas deben dar prioridad al diálogo dentro de la ONU y no enfrascarse como ha sido el caso en anteriores rondas en declaraciones cruzadas y acusaciones mutuas.

En Damasco, el Gobierno sirio negó las acusaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos, que el lunes presentó supuestas pruebas fotográficas del crematorio junto a Saidnaya, al norte de la capital, y donde se pudieron incinerar cuerpos de los reos para ocultar ejecuciones masivas.

La portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani, afirmó hoy que el organismo tiene pruebas "claras" de graves abusos de derechos humanos en prisiones en Siria, entre ellas en Saidnaya, como torturas, otros malos tratos, la denegación de comida y medicina y de atención médica.

Sobre el presunto crematorio dijo no estar "en posición de confirmar si existe o cuál es la situación", pero afirmó que "claramente hay informaciones muy fuertes de que ha habido violaciones y que presos están muriendo".

En cualquier caso, De Mistura está decidido a no dejar que las negociaciones descarrilen por comentarios de una y otra parte, aunque ha admitido la víspera del inicio de la sexta ronda que lo que pasa sobre el terreno ciertamente afecta al diálogo.

De Mistura se refirió más a la esperanza que crea la creación de cuatro zonas de distensión en Siria para rebajar la violencia, tras el acuerdo firmado el pasado de 4 de mayo en Astaná por los tres países garantes del alto el fuego en vigor en el país árabe desde el pasado diciembre: Rusia, Irán y Turquía.

De momento, las hostilidades han disminuido en un 94 % en las zonas de Siria donde se aplica el acuerdo firmado por Rusia e Irán -aliados del Gobierno de Damasco- y Turquía, valedora de los opositores, informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Esta disminución de la violencia se ha visto reflejada en el recuento de fallecidos desde la entrada en vigor del acuerdo, el pasado 6 de mayo: En este tiempo, al menos siete civiles, 25 rebeldes y veinte efectivos gubernamentales han perecido en las áreas de reducción de las hostilidades.

No obstante, las operaciones militares y los bombardeos han continuado a su ritmo habitual en las partes de Siria que han quedado fuera del acuerdo, y que básicamente son las regiones controladas por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

El enviado especial de la ONU quiere avanzar lo máximo posible en el diálogo político en Ginebra, a fin de dar mayores posibilidades de éxito al acuerdo de Astaná.

Para ello el mediador ha decidido hacer reuniones más pragmáticas y en "tono de encuentros de negocios" y convocar a las partes más a menudo en un mismo día.

Hoy ha llevado a cabo una primera ronda por la mañana con el Gobierno y por la tarde con la oposición del CSN, así como posteriormente con las plataformas de El Cairo y Moscú, toleradas por el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

Tras un descanso de varias horas, que permitirá a las partes hacer consultas en sus respectivos hoteles, se repetirán las reuniones de nuevo más tarde en la sede europea de la ONU.

De Mistura espera avanzar en uno o varios temas de la agenda acordada durante la cuarta ronda del diálogo de paz.

Los cuatro pilares de la agenda son la creación de un Gobierno creíble, inclusivo y no sectario; un calendario y proceso para la elaboración de una nueva Constitución; unas elecciones libres y justas supervisadas por la ONU; y la lucha antiterrorista.

A su favor puede que cuente el tiempo. La actual ronda solo durará hasta el viernes o sábado, dependiendo de la evolución de las negociaciones, para interrumpirse durante el inicio del Ramadán y retomarlas probablemente pocos días después.