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Evo Morales, expresidente de Bolivia, dijo hoy que seguirá en la "lucha" tras el complicado periplo por América Latina que lo llevó a México, una nación que le ha abierto los brazos apelando a su histórica tradición de asilo y a la que agradeció por salvarle "la vida".

"Gracias a México y a sus autoridades. También quiero decirles, hermanos y hermanas, que mientras tenga la vida, seguimos en política. Mientras tenga la vida, sigue la lucha", dijo Evo Morales nada más tocar tierra en el aeropuerto de Ciudad de México, al que llegó a bordo de un avión de las Fuerzas Aéreas Militares.

Visiblemente cansado, vistiendo un polo azul y unos desgastados zapatos, Morales aterrizó sobre las 11.15 hora local (17.15 GMT) en la capital mexicana, donde le esperaba el canciller, Marcelo Ebrard, uno de los principales artífices del asilo político que recibirá en México.

"Es para nosotros el día de hoy un día de alegría porque el asilo que se le ha ofrecido a Evo Morales ha sido efectivo y ya está en tierras mexicanas donde gozará de libertad, seguridad, integridad, protección a su vida, que son las causas que nos animan", apuntó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

MÉXICO, UN SALVAVIDAS

Morales, quien renunció el domingo a la Presidencia boliviana forzado por los militares, agradeció en dos ocasiones a México y al mandatario Andrés Manuel López Obrador por haberle salvado la "vida" con su decisión de darle asilo político tras la crisis desatada en Bolivia por las denuncias de supuesto fraude electoral.

"Quiero decirles que estamos muy agradecidos porque el presidente de México y el pueblo boliviano me salvó la vida", expresó el político indígena.

Acompañado de su vicepresidente, Álvaro García Linera, y su ministra de Salud, Gabriela Montaño, quienes viajaron en el mismo avión, se mostró tocado pero no hundido.

Y arremetió contra lo que denunció como el "golpe de Estado" que vivió en su país tras su "triunfo" en los comicios del pasado 20 de octubre.

Morales aseguró que el sábado 9 de noviembre, un día antes de renunciar, un miembro del equipo de seguridad del Ejército le informó en el trópico de Cochabamba que militares habían pedido su entrega a cambio de 50.000 dólares.

"En la última etapa, lamentablemente, al golpe político y cívico se sumó la Policía Nacional", reprochó Morales, quien acusó a los opositores de haber quemado actas electorales y sedes sindicales, así como haber asaltado su casa en Cochabamba y la de su hermana.

Pese a esto, Morales dijo este martes que no renuncia a su lucha ni ideales.

Así, dijo que su único "delito" es ser "indígena" y que su único "pecado" fue el de implementar "programas sociales para los más humildes" en Bolivia.

"Los pueblos del mundo tienen todo el derecho de liberarse", reivindicó.

UN "PERIPLO" POR AMÉRICA LATINA

Horas antes, Ebrard detalló las dificultades para sacar a Morales de Bolivia y las negociaciones con varios países de la región -Paraguay, Brasil, Perú y Ecuador- para poder usar su espacio aéreo, en un ejercicio diplomático que calificó de "periplo por diferentes espacios y decisiones políticas".

La gestión fue "como un viaje por la política latinoamericana y cómo se toman las decisiones y los riesgos que se corren", apuntó el canciller en la conferencia de prensa matutina del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, desde Palacio Nacional.

El asilo político otorgado por el Gobierno mexicano a Morales fue por razones humanitarias "en virtud de la urgencia que afronta en Bolivia, donde su vida e integridad corren peligro", explicó este lunes el canciller mexicano.

Al tiempo que López Obrador confirmó que fue él personalmente quien dio "instrucción de ofrecer asilo" y defendió que se está "llevando a cabo una política de principios con apego a la Constitución".

"Me siento muy orgulloso de encabezar un gobierno en donde se garantiza el derecho de asilo. Es un timbre de orgullo para la política exterior de México", apuntó el mandatario izquierdista.

Sobre la situación en Bolivia, el canciller mexicano dijo este martes que el Gobierno de su país lo único que desea es una solución "pacífica" y "democrática" a la crisis política y social que se vive actualmente en aquel país.

"Nosotros no podemos dar sugerencias o proponer acciones en Bolivia. México lo que está haciendo es aplicar su Constitución y otorgar asilo a Evo Morales, hasta ahí llega nuestra participación", expuso.

El canciller mexicano, quien el lunes llamó a una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para abordar la crisis boliviana, confirmó que México planteará que "se respete el orden constitucional y legal en Bolivia y que haya una salida democrática y pacífica".

SU FUTURO EN MÉXICO

Acerca de su residencia, su posible solicitud de refugio o los recursos de los que dispone Morales, Ebrard dijo desconocer "qué planes tenga" Evo Morales en México, pero aseguró que conversaría con él para saber qué hará en el corto plazo.

Dijo que no revelaría su residencia "por razones de seguridad" y estimó que llegará con muy pocos recursos debido a las "condiciones muy precarias" en las que viajó.

Tras sus primera palabras en territorio mexicano, Evo Morales partió hacia un rumbo desconocido.