EFELondres

Siete exministros de Exteriores británicos han pedido al jefe del Gobierno, el conservador Boris Johnson, impulsar una alianza global para responder a la crisis desatada entre China y Hong Kong por una nueva ley de seguridad nacional, informa este lunes la BBC.

En una misiva conjunta, los antiguos ministros afirman que el Gobierno del Reino Unido debe tomar la iniciativa para proteger las libertades de la excolonia británica, cuyo Ejecutivo, afín a Pekín, apoya la controvertida legislación auspiciada por China, señala la emisora.

Sostienen que, con su propuesta legislativa, que ha motivado protestas en la región, el Gobierno pequinés "viola flagrantemente" el acuerdo chino-británico firmado en 1984, que rigió el traspaso de la colonia a China en 1997.

Los firmantes de la misiva son los conservadores Jeremy Hunt, William Hague y Malcolm Rifkind; los laboristas David Miliband, Jack Straw y Margaret Beckett; y David Owen, fundador del ya desaparecido Partido Democrático Social.

Un portavoz del Gobierno de Johnson ha señalado hoy que el Reino Unido "ya lidera" la respuesta a la planeada imposición por China de la nueva ley, que ha sido condenada también por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

La controvertida legislación de seguridad pretende, de manera muy amplia, prohibir todo acto de "subversión contra el Gobierno" central chino en Hong Kong y erradicar cualquier resquicio de "injerencia extranjera" en la ciudad.

La semana pasada, el actual ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, dijo que Londres podría facilitar una vía de acceso a la ciudadanía británica para 300.000 hongkoneses que ya cuentan con un pasaporte para Nacionales Británicos de Ultramar (BNO, en inglés), si China no retira la polémica ley.

En concreto, el Ejecutivo británico permitiría a esas personas solicitar visados para periodos prorrogables de 12 meses a fin de trabajar y estudiar en el Reino Unido, lo que "en sí mismo es un camino hacia la ciudadanía", agregó Raab.

Hong Kong regresó a manos de China en 1997 tras siglo y medio de dominación británica, después de que Londres y Pekín suscribieran en 1984 una "declaración conjunta" por la que el Reino Unido renunció a su última colonia asiática.

El pacto estableció el mantenimiento durante 50 años de una serie de libertades en ese territorio, que no están garantizadas en la China continental.