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El primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni, abogó hoy por la unidad entre países del Mediterráneo a la hora de afrontar las crisis en curso y pidió compromiso para comenzar "a tejer la tela de un posible nuevo orden" en la región.

Lo hizo en la apertura de la IV Cumbre de presidentes de Parlamentos de Estados Miembros de la Asamblea Parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo (UPM), que concluirá mañana.

"Además de trabajar para gobernar las crisis en curso y combatir juntos contra el terrorismo y el tráfico de inmigrantes, también está el compromiso de comenzar a tejer la tela de un posible nuevo orden en el Mediterráneo", señaló Gentiloni en su discurso.

El primer ministro italiano recordó que el área mediterránea ha sido en los últimos años "un lugar de difusión de inestabilidad y conflictos, de fenómenos migratorios irregulares o gestionados por las organizaciones de traficantes de personas, de radicalización".

Y criticó que Italia y la Unión Europea (UE), ante este contexto, han padecido "un poco de estrabismo" al no ver "con suficiente tiempo que Europa debía tener su mirada puesta hacia el sur".

Gentiloni reconoció que "hablar de un nuevo orden teniendo en cuenta las crisis de la actualidad puede parecer una utopía" pero apuntó que las exigencias sociales "requieren una región más estable", algo que puede lograrse con la "diplomacia parlamentaria".

En la sesión de apertura también intervino el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, quien habló del Mediterráneo como "un bastión de cultura y civilización" que afronta "muchos riesgos pero aún muchas más oportunidades".

Y secundó a Gentiloni al abogar por un "nuevo orden" político en el Mediterráneo basado a su vez en un "nuevo orden de valores", para lo que en su opinión deberán jugar un rol importante las tres religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e islam).

Por otro lado, el presidente del Parlamento turco, Ismail Kahraman, llamó a impulsar lo que denominó "un Mediterráneo de la amistad" y, para ello, pidió "colaborar para afrontar problemas" como los derivados de la inmigración o del terrorismo.

Afirmó que la UE "debe trabajar por la estabilidad" de la región y defendió que Turquía "siempre ha sido parte de Europa y parte de la riqueza geográfica, cultural e histórica del Mediterráneo".

Recordó que su país ha contribuido a la gestión de la crisis migratoria con el acuerdo que firmó con la UE para frenar el flujo en el Egeo, convirtiéndose en el país que "acoge a un mayor número de refugiados", alrededor de 2,9 millones de sirios, explicó.

Un acuerdo que, subrayó, "ha producido óptimos resultados".

El político turco dijo que estos retos deben ser afrontados "juntos" porque, señaló, "el terrorismo no tiene nacionalidad ni religión" y criticó a los "cada vez más partidos" que propugnan en Europa la xenofobia y la exclusión por la religión de las personas.

En el plano interno, explicó que Turquía lucha contra "organizaciones terroristas" como el Estado Islámico, el Partido de Trabajadores de Kurdistán o las organizaciones controladas por el clérigo Fathullah Güllen, a quien achacó el fallido golpe de estado del pasado julio.

Y reclamó que "para poder liberarse de estos peligros", su país "debe defenderse, como derecho natural", por lo que ha prolongado el estado de emergencia decretado tras la intentona golpista "para tomar decisiones de una forma más rápida".