EFETúnez

El histórico líder del partido conservador de tendencia islamista "Ennahda", Rachid Ghannouchi, fue elegido hoy presidente del nuevo Parlamento en Túnez, en el que su partido es la fuerza mayoritaria tras la victoria en las elecciones legislativas del pasado 6 de octubre, las segundas en libertad desde la caída en 2011 de la dictadura de Zinedin el abedin Ben Ali.

El fundador de unos de los movimientos más influyentes del denominado "Islam Político", la corriente de pensamiento que espolearon los Hermanos Musulmanes en Egipto durante la primera mitad del siglo XX, recibió 123 votos de los 207 diputados presentes en la Cámara, la mitad de ellos de los partidos con los que negocia y con los que podría formar gobierno en los próximos días.

En segunda posición quedó el líder del partido Attayar, Ghazi Chaouachi, que obtuvo 45 votos, seguido del candidato de Tahya Tounès, Marouane Felfal, con 18 sufragios, y la representante del partido neo-desturiano PDL, Abir Moussi, defensora del antiguo régimen dictatorial, quien concitó 21 apoyos.

La elección supone un premio de alto valor simbólico para Ghannouchi, quien a finales de la década de los sesenta creó "Ennahda" junto a su predecesor en el cargo, Abdelfatah Mouro, y que conoció tanto la cárcel como en el exilio en su larga lucha tanto contra el régimen autoritario de Habib Bourghiba, considerado el padre de la independencia de Túnez, como en contra del derrocado Ben Alí.

Ghannouchi, que vivió durante largo tiempo tanto en el Reino Unido como en Francia, donde destaco por su trabajo intelectual, regresó a casa en 2011 y se puso, junto a otros políticos y activistas, a la cabeza de la transición democrática en el país.

En mayo de 2015, y después de tres años caracterizados por el ascenso de las corrientes ultrarradicales -incluso en el seno del propio movimiento islamista, que llegaron a amenazar la transición- propició un congreso histórico en el que, de forma pionera en el mundo árabe, convirtió "Ennahda" en un partido moderno y separó la acción política de la predicación religiosa.

Desde la caída de Ben Ali, Ennahda ha ganado gran parte de las elecciones en el país a excepción de las legislativas de 2014, en las que cedió frente a la pujanza de la plataforma laica "Nidaa Tunis", de su después aliado, Beji Caïd Essebsi, con el que alcanzó importantes acuerdo que sirvieron para evitar que la "llamada "excepción "tunecina" no descarrilara como el resto de las "primaveras árabes".

El partido islamista conservador se convirtió primero en socio de gobierno, y después en el pilar esencial del mismo una vez que "Nidaa Tunis", ahora marginal en el Parlamento, se diluyera víctima de las luchas intestinas.

Este martes, escasos minutos después de ser elegido, Ghannouchi aseguró que "Ennahda" cumplirá con el mandato de la Constitución y presentará antes del próximo viernes un candidato a primer ministro, que tendrá un mes para formar gobierno y demandar la confianza de la Cámara.

"Será un miembro de "Ennahda" dijo a los medios, descartando así los rumores de que optaría por un perfil técnico para minimizar las suspicacias y concitar el apoyo de otros grupos y diputados independientes.

La formación conservadora, que con 52 escaños es la primera fuerza parlamentaria, negocia desde hace días con partido como Attayar o Al Shaab, pero también con Tahya Tunis o la formación islamista Al Karama para lograr los 109 escaños que marcan la mayoría absoluta.

Algunos medios locales especulaban este martes con la posibilidad de que Ghannouchi hubiera llegado a un acuerdo para hacerse con la presidencia del Parlamento a cambio de aceptar que el candidato a dirigir el Ejecutivo fuera el ex ministro y exembajador en Bruselas, Ridha Ben Mosbeh, un perfil que podía facilitar un consenso mayor entre la atomizada asamblea.

La constitución de la segunda Cámara democrática de Túnez quedó, igualmente, envuelta en la polémica suscitada por la condición de diputado adquirida por Zouheir Makhlouf, protagonista por un supuesto caso de acoso sexual que ha desatado en el país un movimiento feminista similar al "me too".

Decenas de personas se manifestaron frente a las puertas del Parlamento en contra el hecho de que Makhlouf, actualmente en libertad condicional, consiguiera la inmunidad parlamentaria.

La controversia estalló en plena campaña electoral al aparecer en las redes sociales una imagen del aspirante a diputado en el interior de un coche con los pantalones bajados y frente a un Instituto.

Según la estudiante que difundió la imagen -que permanece en el anonimato y que aseguró desconocía la identidad del hombre-, Makhlouf le había seguido con su coche mientras se masturbaba, acción que niega el diputado, quien ante el juez argumentó que padece diabetes y que en realidad estaba orinando en una botella a causa de su enfermedad.