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Un día después de fracasar en su intento de crear una alianza electoral, la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco y su par Alianza Ciudadana insistieron este jueves en llamar a la disidencia de Nicaragua para que se una contra el presidente Daniel Ortega, de cara a las elecciones de noviembre próximo.

“La Unidad Nacional Azul y Blanco reitera que las elecciones de noviembre constituyen, en medio de todas las dificultades y el ambiente inhóspito que el régimen mantiene, una oportunidad excepcional para que la ciudadanía nicaragüense pueda unirse y organizarse para continuar luchando por la democracia, la libertad y la justicia, por la vía democrática y pacífica”, indicó el primer grupo, en un pronunciamiento.

“Llamamos a movimientos cívicos y organizaciones sociales democráticas a hacer juntos más fuerte esta Alianza Ciudadana”, señaló el otro grupo.

Los grupos disidentes de Nicaragua ven la unidad opositora como única garantía para derrotar a Ortega en el que ya han denunciado como un proceso electoral “fraudulento”, debido a una serie de leyes restrictivas que dan ventaja al exguerrillero sandinista y que han sido criticadas por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).

Ambos grupos perdieron la oportunidad de enfrentarse a Ortega en una sola fuerza política al vencerse el miércoles el plazo establecido por el Consejo Supremo Electoral (CSE) para la inscripción de alianzas partidarias en las elecciones del 7 de noviembre próximo.

La oportunidad se perdió cuando el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) inscribió su alianza con el Partido Movimiento Unidad Costeña (Pamuc), sin incluir al Partido Restauración Democrática (PRD), aliado de la Unidad Nacional Azul y Blanco en la gran Coalición Nacional.

Tanto la Unidad Nacional como la Alianza Ciudadana se han lanzado mutuas acusaciones por el fracaso de la unidad opositora.

“Llamamos a quienes le han hecho el juego al orteguismo al impedir la unidad, a reflexionar sobre su conducta o pagarán el costo político de sus decisiones”, indicó la Unidad Nacional.

Las próximas elecciones serán claves para Nicaragua, ya que de estas dependerá que Ortega extienda o vea concluidos 42 años de primacía casi absoluta sobre la política local.

El proceso electoral se da el contexto de una crisis sociopolítica que no se observaba desde los años 80, también con Ortega en la Presidencia.