EFETrípoli

Un grupo de hombres armados secuestró hoy a la diputada del Parlamento en Tobruk (HoR) Siham Sirgiwa en su domicilio de la ciudad de Bengasi, que está bajo la autoridad del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país, informaron a Efe fuentes de Seguridad.

Según las mismas fuentes, el presunto secuestro habría sido obra de un comando próximo al mariscal, que asaltó la casa, hirió de un disparo a su marido y se llevó a la parlamentaria, que desde entonces está desaparecida.

Ni el gobierno instalado en la vecina localidad de Al Bayda ni el Parlamento de Tobruk, ambos bajo la tutela de Hafter, han confirmado ni desmentido la información.

Sirgiwa, una de las voces críticas con el cerco que el llamado Ejército Nacional Libio (LNA) mantiene sobre Trípoli, denunció el pasado martes en la cadena de televisión local Alhadath TV, órgano de propaganda de Hafter, la política militar del mariscal.

Hafter, cuyas tropas controlan la mayor parte Libia y todos los yacimientos petroleros, lanzó el pasado 4 de abril una ofensiva para tratar de conquistar la capital con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de visita oficial, en un claro mensaje a la comunidad internacional.

Desde entonces, han muerto más de un millar de personas -entre milicianos y civiles- más de cinco mil han resultado heridas y en torno a 100.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares y convertirse en refugiados internos.

El lunes, fuentes militares del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) alertaron de que Hafter ha desplegado nuevas unidades en la pequeña población de Wadi Marsit, al parecer con la intención de recuperar el control de la ciudad de Gharyan, clave para un eventual asalto a la capital.

El LNA, la milicia liderada por el mariscal, pidió, por su parte, a los civiles que se alejen de las zonas de concentración de fuerzas leales al gobierno GNA, especialmente en las áreas rurales de Salah Eddín y Al Hadaba, próximas a Gharyan y el eje sur que conduce a la capital.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que hace ocho años la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los heterogéneos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar Al Gadafi.

En la actualidad tiene dos gobiernos, uno en el este tutelado por el propio Hafter y otro que llamado de Acuerdo Nacional (GNA), cuya autoridad se reduce a Trípoli y está sostenido por la ONU.

De la división sacan beneficios numerosas milicias y grupos mafiosos dedicados al contrabando de armas, alimentos, combustible y personas, verdadero motor de la destruida economía nacional.