EFETeherán

Irán presentó este miércoles un nuevo misil balístico con un alcance de 1.450 kilómetros, un día después de la reanudación de las conversaciones para salvar el pacto nuclear de 2015 en Viena.

El misil "Kheibar Shekan" (destructor de castillos) ha sido desarrollado por la Guardia Revolucionaria, está propulsado por combustible sólido y “tiene la capacidad de penetrar escudos contra misiles”, informó la agencia de noticias Tasnim.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el general Mohamad Hosein Baqerí, advirtió que su país continuará trabajando para mejorar su armamento en la presentación del misil en la base Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria y puso especial énfasis en Israel.

“La República Islámica continuará elevando la calidad y cantidad de sus misiles constantemente para hacer frente a los agresores, a la arrogancia global y a los homicidas sionistas”, afirmó en el acto Baqerí, de acuerdo con la agencia de noticias Tasnim.

El anuncio llega en plenas celebraciones del 43 aniversario del triunfo de la Revolución Islámica el 11 de febrero de 1979, liderada por el ayatolá Ruholá Jomeiní, fecha en la que el régimen suele mostrar su poderío militar.

Irán ha desarrollado durante las últimas cuatro décadas una industria nacional armamentística, debido al embargo internacional, con especial interés en los misiles, y cuenta con varios que alcanzan los 2.000 kilómetros, suficiente para alcanzar Israel.

NEGOCIACIÓN NUCLEAR

La presentación del nuevo misil se produce solo un día después de que se reanudasen en Viena las negociaciones para salvar el pacto nuclear de 2015, que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones económicas.

Así, los enviados de Irán, Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y China retomaron las conversaciones tras once días de pausa durante los que regresaron a sus respectivas capitales para consultar el estado del proceso.

En los contactos de Viena, coordinados por la Unión Europea UE), participa de forma indirecta Estados Unidos, que está dispuesta a regresar al acuerdo si Irán vuelve a limitar su programa atómico.

Pero Irán insiste una y otra vez en que eso solo ocurrirá si Washington levanta las sanciones económicas que pesan sobre el país.

“Teherán está listo para alcanzar un acuerdo cuanto antes, pero no habrá un progreso rápido sin acciones reales y tangibles de Occidente”, afirmó ayer el ministro iraní de Exteriores, Hosein Amir Abdolahian.

Esas “acciones reales” son el levantamiento de las sanciones, como dejó claro el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Said Jatibzade.

“La delegación iraní está en Viena para eliminar las sanciones”, insistió Jatibzade en su rueda de prensa semanal, celebrada el lunes.

Respecto a las exenciones que anunció Estados Unidos el viernes para determinadas actividades de cooperación nuclear civil de Irán, el portavoz no se andó con rodeos.

“El levantamiento de esas exenciones no merece ninguna atención”, dijo.

En este contexto llega la presentación del nuevo misil, un tipo de armamento que es una fuente de preocupación para Estados Unidos, Europa y algunos países de Oriente Medio.

Teherán asegura que solo tienen una función defensiva y disuasoria, un argumento que no convence a Washington.

De hecho, el programa balístico iraní fue una de las razones esgrimidas por el expresidente estadounidense Donald Trump para retirar en 2018 a su país del acuerdo nuclear multilateral de 2015 y volver a imponer sanciones a Teherán.

Un año después de que Trump abandonase el acuerdo, Teherán comenzó a incumplir los límites impuestos a su programa atómico y a acumular más uranio del que se le permitía y por encima de la pureza máxima del 3,67 %.

Tanto Europa como Estados Unidos llevan tiempo insistiendo en que la negociación se agota, ante la rapidez con la que Irán está acelerando su programa atómico. Jaime León