EFEJerusalén

Israel derribó esta semana una decena de estructuras residenciales en varias aldeas de Cisjordania y dejó sin hogar a cerca de una veintena de palestinos, siete de ellos menores, denunció hoy la ONG israelí Betselem.

En total, resultaron afectadas ocho aldeas repartidas entre las zonas de Ramala, el sur de Hebrón y el Valle del Jordán, todas ellas situadas en el Área C, bajo control administrativo y de seguridad israelí y que supone el 60% de Cisjordania.

"Como parte de sus esfuerzos por apoderarse de más tierras en Cisjordania, Israel demolió ayer" cuatro estructuras donde vivían 18 personas, incluidos siete menores, concretó la ONG.

Las autoridades israelíes también confiscaron tres estructuras residenciales y derrumbaron cinco instalaciones en proceso de construcción, aún no habitadas, que debían acoger en el futuro a 26 personas.

Además, demolieron una docena de instalaciones más que servían de letrinas, para usos agrícolas o ganaderos y otros fines no residenciales.

En la zona agrícola de Masafer Yata, en el distrito de Hebrón, la Administración Civil israelí "cortó una tubería" de dos kilómetros de largo "que proporcionaba agua a cuatro aldeas" palestinas.

Esta infraestructura "costó cerca de 100.000 euros y "había sido donada por organizaciones humanitarias", afirma Betselem.

En lo que va de 2020, añade, "al menos 919 palestinos han perdido sus hogares" por demoliciones israelíes en Jerusalén Este y Cisjordania, una cifra mucho más alta que los 677 de 2019.

La ONG considera que las demoliciones son "manifestación extrema" de una estrategia israelí "diseñada para vaciar áreas enteras de Cisjordania de sus residentes palestinos", algo que realiza con prácticas como "entrenamientos militares en zonas residenciales y agrícolas", "la negación del acceso a la tierra" o "el veto" para que los palestinos construyan casas u otras infraestructuras.

Israel suele alegar en estos casos que las residencias carecen de los permisos pertinentes, que debe expedir el órgano militar COGAT, la oficina de coordinación israelí para las actividades en los territorios palestinos, mientras que organizaciones internacionales denuncian la práctica imposibilidad de obtenerlos.

A inicios de noviembre, las autoridades israelíes demolieron un pueblo beduino del Valle del Jordán, lo que dejó sin hogar a 73 personas, entre ellas 43 menores.