EFEJerusalén

El Gobierno israelí se reunió esta noche de urgencia al objeto de aprobar un severo endurecimiento del confinamiento para frenar la segunda ola de coronavirus, menos de una semana después de iniciarlo y tras registrar ayer un nuevo máximo de contagios cercano a los 7.000 casos.

Tras un debate de más de ocho horas en el denominado Gabinete de Coronavirus, se convocó una reunión de urgencia del Gabinete de Ministros al completo a las 22.30 hora local (19.30 GMT) para dar luz verde a una nueva serie de restricciones.

Las nuevas medidas entrarán en vigor este viernes y se extenderán al menos hasta el próximo 10 de octubre, informaron medios locales. Se prevé que se incluyan el paro obligado de la actividad económica no esencial, así como grandes limitaciones al tráfico aéreo internacional y del derecho de manifestación, probablemente por número de personas y distancia de sus residencias.

Esta última es la medida más polémica, puesto que se da tras más de cuatro meses de protestas semanales contra el primer ministro, Benjamín Netanyahu, que se repiten cada sábado para pedir su dimisión y criticar su gestión de la pandemia.

Desde el pasado viernes, la población ya tenía prohibido desplazarse más de un kilómetro de sus domicilios y visitar a otras personas en los suyos; además las reuniones estaban limitadas a diez personas en espacios abiertos y veinte en el exterior y habían cerrado los centros comerciales, hoteles, gimnasios, escuelas y bares. Restaurantes y otros comercios no esenciales pueden operar pero sin recibir a público.

El actual cierre, que tenía prácticamente tantas restricciones como excepciones, no contó con gran cooperación social, y muchas fueron las familias reuniéndose para festejar juntos el año nuevo judío (Rosh Hashaná) y mucha, también, la gente en calles y parques de las grandes ciudades.

El coordinador nacional para la pandemia, Roni Gamzu, dijo hoy que la población está cansada y hastiada de lo que consideran una pésima gestión y que por ende es necesario endurecer las restricciones.

Según medios israelíes, en la reunión de hoy del Gabinete de Coronavirus, un representante del Ministerio de Finanzas advirtió a los ministros que un endurecimiento de las restricciones hasta mediados de octubre podría costar a Israel unos 35.000 millones de shéqueles (casi nueve mil millones de euros).

Tanto Netanyahu, como el ministro de Defensa, Beny Gantz, se mostraron hoy a favor de endurecer el confinamiento y argumentaron que es mejor hacerlo ahora, coincidiendo con las festividades de Yom Kipur (Día del Perdón) y Sucot (Tabernáculos), y aprovechar que la economía igualmente estará relativamente parada.

Israel, con unos nueve millones de habitantes, registra poco más de 203.000 casos de la COVID-19 desde el comienzo de la pandemia, de los que más de 57.000 son aún activos y 658 en estado grave.

La cifra de muertos se elevó hoy a 1.317, con cinco nuevos fallecidos en las últimas 24 horas, en las que se detectaron 6.948 nuevos contagios.