EFEJerusalén/Gaza

Una calma tensa imperó hoy en Gaza e Israel, que intentaron recuperar la normalidad tras un fuerte repunte de tensión con Yihad Islámica que acabó con una tregua alcanzada de madrugada, aunque durante el día hubo tres ataques con cohetes que hicieron sonar las sirenas en localidades israelíes.

La calma se rompió por última vez esta misma noche, tras el lanzamiento de dos proyectiles hacia Israel a las 22.00, hora local (20.00 GMT) que fueron interceptados por el sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro y violaron de nuevo el alto el fuego.

Este fue el último ataque tras dos anteriores: cinco cohetes fueron lanzados a media mañana y uno más fue arrojado por la tarde, pero no causaron daños o heridos y el Ejército israelí no respondió con bombardeos de represalia.

Yihad Islámica, que durante más de dos días lanzó casi medio millar de proyectiles hacia territorio israelí por el ataque selectivo que mató la madrugada del pasado martes al líder de su brazo armado, Bahaa Al Ata, insistió estar comprometida con la tregua.

Ningún grupo reclamó la autoría de los últimos lanzamientos, lo que parece apuntar a acciones individuales de milicianos palestinos que por ahora no rompieron el cese de hostilidades alcanzado con mediación de Egipto y Naciones Unidas.

A medida que avanzó el día, las autoridades israelíes levantaron las restricciones de seguridad en las áreas cercanas a la franja, y la Policía reabrió las carreteras al tráfico.

Sin embargo, muchas escuelas cancelaron las clases de este viernes como precaución tras los tres últimos lanzamientos de cohetes, que no dan una sensación de seguridad completa a los habitantes de la zona.

En Gaza, la población volvió a salir a la calle tras dos días de intensos bombardeos de represalia del Ejército israelí que se saldaron con 34 muertos, más de un centenar de heridos y daños y destrucción en edificios e infraestructuras.

Según el Ministerio de Sanidad del enclave, la mayoría de los muertos en la escalada fueron milicianos, y entre los civiles que perecieron hay ocho menores, uno de ellos de 18 años, que en Gaza no se considera como mayor de edad.

La jornada transcurrió entre los funerales de los últimos fallecidos. Uno de los entierros más multitudinarios fue el de los ocho miembros de la familia Abu Mahus, que murieron esta madrugada en uno de los últimos bombardeos israelíes antes de acordarse el cese el fuego.

El Centro Palestino de Derechos Humanos, con sede en Gaza, denunció en un comunicado que entre los muertos por este ataque hubo siete civiles, de los cuales cinco eran niños de entre 13 y 2 años y dos eran mujeres, lo que para la organización "refleja el alto grado de imprudencia israelí con la vida de los civiles palestinos".

Según concretó por Twitter Avijay Adraee, portavoz del Ejército, el ataque fue contra uno de los fallecidos, Rasmi Abu Mahus, de 45 años, al que acusó de ser comandante de la Yihad Islámica.

A preguntas de Efe, la portavocía militar aseguró "estar revisando el incidente", y añadió que hace "grandes esfuerzos operativos y de inteligencia para evitar herir a cualquier civil".

Esta tarde hubo protestas de manifestantes, muchos de ellos cercanos a Yihad Islámica, que salieron espontáneamente en dos campos de refugiados de la franja para pedir "venganza" contra Israel por la muerte de los ocho miembros de esta familia.

Por la tarde también hubo una declaración del ala armada de Yihad Islámica, los Batallones al Quds, que presentó en un vídeo un cohete llamado Buraq-120, "de fabricación completamente palestina".

El grupo aseguró que este proyectil fue uno de los usados en la reciente escalada, y advirtió, sus milicianos siguen la evolución de los acontecimientos y "aún tienen el dedo en el gatillo".