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Italia celebró hoy el 74 aniversario de su República, que fue votada por los italianos en 1946, entre peticiones de unidad por parte de su presidente, Sergio Mattarella, y protestas de la ultraderecha, encabezada por la Liga, de Matteo Salvini.

"Este es un momento de compromiso en el que no hay espacio para las polémicas. Todos estamos llamados a trabajar para el país, cumpliendo con nuestro deber, cada uno con el suyo", dijo el jefe del Estado, Sergio Mattarella, en una intervención durante su visita a la localidad de Codogno, en la región de Lombardía (norte).

Codogno se ha convertido en el símbolo de la pandemia del coronavirus en Italia, desde que el 21 de febrero se detectó el primer caso autóctono de COVID-19 en este pequeño municipio, situado a unos 60 kilómetros de Milán.

Mattarella fue recibido este martes por las autoridades locales y regionales y después realizó una visita privada al municipio para recordar a los más de 33.000 fallecidos con coronavirus en el país.

"Desde Codogno, donde comenzó nuestro camino de sufrimiento, queremos reafirmar los valores de la Constitución, recordando nuevamente a los ciudadanos que han muerto con coronavirus y renovando una gran solidaridad con sus familias", apuntó Mattarella.

A primera hora de este martes, participó en el acto de conmemoración del Día de la República que tuvo lugar en el Altar de la Patria de la Plaza Venecia de Roma, al que también asistieron el primer ministro, Giuseppe Conte, y los presidentes del Parlamento.

Fue una ceremonia breve, de unos 15 minutos, en la que participaron un número reducido de personas como consecuencia de la emergencia sanitaria y en la que se respetaron en todo momento las medidas de seguridad para evitar contagios.

En un mensaje enviado a los delegados de Gobierno, Mattarella ha recordado que la actual crisis del coronavirus ha provocado una situación de dificultad "nunca experimentada en la historia de la República" que exige "unidad, responsabilidad y cohesión" a nivel político.

El llamamiento a la unidad también ha sido enarbolado por el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, que ha dicho en las redes sociales que la política debe evitar que la pandemia genere odio y miedo en el país.

"Ahora más que nunca se necesita unidad, debemos dejar a un lado las armas de la propaganda política y usar las del sentido común", ha destacado.

Pero el mensaje lanzado por el presidente de la República y por Di Maio no ha calado por ahora en la ultraderecha, que ha aprovechado para protestar en las calles de todo el país contra el gabinete de Giuseppe Conte, a pesar de que están prohibidas las aglomeraciones para prevenir nuevas infecciones.

En Roma, se dieron cita el líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, la de la formación ultranacionalista Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, y el vicepresidente de Forza Italia, Antonio Tajani, que acudió en nombre de Silvio Berlusconi -líder de este partido de ideología conservadora-.

Los tres grupos políticos habían pedido en los últimos días celebrar una gran concentración frente a la iglesia de San Giovanni Laterano y también depositar una corona de flores en el Monumento a Víctor Manuel II, pero ambas opciones les fueron denegadas.

Al final han optado por una especie de "flashmob" que se ha traducido en un paseo por la céntrica calle romana del Corso, con cientos de personas portando una gran bandera de Italia, sin respetar los protocolos de seguridad ni la distancia mínima social, mientras el país trata de controlar la curva de transmisiones.

Salvini y Meloni acudieron con mascarillas con la bandera de Italia y Tajani lo hizo con una negra. Comenzaron su paseo en la plaza romana del Popolo y avanzaron por la calle comercial del Corso, mientras se hacían fotografías con sus votantes, en muchas ocasiones sin mascarillas ni guantes.

"No es un día de los partidos, es un día del pueblo, en el que queremos escuchar las propuestas de la gente", ha afirmado el líder de la Liga, Matteo Salvini, quien ha dicho que propondrán al Gobierno una serie de medidas para mejorar el país.

La líder de Hermanos de Italia ha cuestionado que el actual Gobierno sea capaz de gestionar la crisis económica que sacudirá al país una vez termine la actual crisis sanitaria.

Además de la concentración en Roma, estos tres partidos han promovido otras protestas en un centenar de plazas del país, entre ellas en la del Duomo de Milán, capital de Lombardía, la región más golpeada por la pandemia.