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El Gobierno japonés ha solicitado a Estados Unidos pruebas concretas para respaldar su afirmación de que Irán está detrás del reciente ataque a dos cargueros en el golfo de Omán, sobre cuya responsabilidad Tokio ha evitado pronunciarse hasta ahora.

Horas después del asalto de este jueves, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, acusó a Irán de los ataques sin ofrecer pruebas y posteriormente su Departamento publicó un vídeo en el que supuestamente se veía un bote patrullero iraní quitando una mina lapa sin explotar del casco del petrolero nipón Kokuka Courageous.

El Gobierno japonés sigue sin estar convencido y considera que las explicaciones de EE.UU. no han ayudado "a ir más allá de la especulación", revelaron fuentes gubernamentales en informaciones publicadas este domingo por la agencia de noticias Kyodo.

Pompeo dijo que la evaluación de EE.UU. se basa en "informes de inteligencia, las armas empleadas, el nivel de conocimiento necesario para ejecutar la operación, los ataques similares contra buques perpetrados por Irán recientemente y el hecho de que ningún grupo rebelde de la zona tiene los recursos para actuar con tal nivel de sofisticación", argumentos que no han convencido a Tokio.

Si tener el nivel de experiencia necesario se considera un argumento de peso para determinar que se trató de Irán, "también se aplicaría a EE.UU. e Israel", dijo una fuente de Asuntos Exteriores.

"Éstas no son pruebas definitivas de que se trata de Irán", declaró a la agencia una fuente cercana al primer ministro, Shinzo Abe.

Japón se está tomando muy en serio la investigación del ataque, que se produjo cuando Abe se encontraba reunido con el líder supremo iraní, Ali Jameneí, en Teherán.

"Los ataques han afectado gravemente a la reputación del primer ministro porque estaba tratando de ejercer de mediador entre Estados Unidos e Irán", señaló la misma fuente, que calificó al asunto como una "preocupación seria" para Tokio en el que "cometer errores a la hora de determinar los hechos es inadmisible".