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La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, defendió hoy ante el Parlamento que el ataque coordinado con Estados Unidos y Francia contra instalaciones del régimen sirio del pasado sábado fue "legalmente correcto", a pesar de no contar con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU.

"No se trataba de intervenir en una guerra civil ni de cambiar un régimen. Fue un ataque efectivo y con objetivos limitados para aliviar el sufrimiento de los ciudadanos sirios", dijo May ante los parlamentarios.

El líder de la oposición británica, el laborista Jeremy Corbyn, sostuvo, por su parte, que la acción fue "legalmente cuestionable", dado que no se trataba de una operación en defensa propia ni contaba con la aprobación de Naciones Unidas.

Corbyn conminó a May a publicar "al completo" el asesoramiento proporcionado por la Fiscalía General del Reino Unido, que, según la jefa de Gobierno, dio luz verde al ataque desde el punto de vista jurídico.

Tras haber recibido críticas por no haber pedido permiso al Parlamento antes de ordenar la intervención militar, la primera ministra aseguró en la Cámara de los Comunes que "no se podía esperar para aliviar el sufrimiento humanitario provocado por el ataque con armas químicas" que supuestamente lanzó el 7 de abril el régimen sirio.

Expertos médicos y científicos del Reino Unido han analizado vídeos e imágenes obtenidos de "fuentes abiertas" para concluir que cientos de personas fueron expuestas en la localidad siria de Duma a "químicos tóxicos", expresó May.

El Gobierno británico tuvo en cuenta además los testimonios de "primera mano" de trabajadores de organizaciones no gubernamentales sobre el terreno e informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La primera ministra acusó además al régimen de Bachar al Asad de haber "tratado de ocultar las pruebas" del presunto ataque químico y aseguró que existe una "amplia operación" en ese sentido que cuenta con el apoyo de Rusia.

Al evaluar por qué no se esperó a una conclusión por parte de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) sobre el bombardeo en Duma, May criticó que Siria y Rusia están impidiendo a los inspectores internacionales llegar hasta esa localidad.

La mandataria británica argumentó además que la misión de la OPAQ "tan solo puede evaluar si se utilizaron armas químicas", pero "no puede atribuir responsabilidades", una falta de capacidades que May atribuye al veto ruso en noviembre de 2017 para establecer un mecanismo que permita ese tipo de investigaciones.

En respuesta a la acción de May, el líder laborista criticó que la Cámara de los Comunes no haya podido votar antes de que el Reino Unido participara en el ataque y afirmó que "la primera ministra debe responder ante este Parlamento, no ante el presidente de Estados Unidos", Donald Trump.

"No hay asunto más serio que las cuestiones de vida o muerte ligadas a las acciones militares. Es necesario que el Parlamento tenga la capacidad de apoyar o detener al Gobierno ante una acción militar planeada", argumentó Corbyn.