EFEAmán

Jordania volvió a cerrar este sábado su principal paso fronterizo con Siria, el de Nasib-Yaber, reabierto para el tránsito de mercancías hace un mes, alegando "motivos de seguridad" tras la reciente escalada de violencia entre las tropas del Gobierno y milicianos locales en la parte siria de esa frontera.

"El paso fronterizo volverá a ser abierto cuando se den las condiciones adecuadas", declaró una fuente autorizada del Ministerio del Interior jordano a la agencia de noticias estatal Petra al anunciar el cierre.

Esta decisión se da solo tres días después de que Jordania anunciara que el cruce de Nasib-Yaber volvería a ser reabierto a plena capacidad a partir de este domingo y que se permitiría el paso de 100 vehículos de pasajeros al día.

Este paso, que comunica la localidad siria de Nasib con la jordana de Yaber, es la principal conexión comercial entre ambos países y conecta con la carretera internacional que atraviesa Siria de norte a sur, pasando por Damasco.

Antes de la guerra siria, era uno de los cruces terrestres más destacados para el transporte de mercancías, pero entre 2015 y 2018 las autoridades sirias lo clausuraron después de que los rebeldes se hicieran con el control de Nasib.

En julio de 2018, las fuerzas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, recuperaron el control del paso y de toda la provincia de Deraa, donde se encuentra Nasib, pero en agosto del año pasado Jordania lo volvió a cerrar en un intento de frenar la expansión del coronavirus.

El mes pasado, Amán decidió reabrirlo parcialmente para permitir el paso de exportaciones jordanas a países más allá de Siria.

Aunque ahora alega "motivos de seguridad" sin especificar para volver a cerrarlo, la medida coincide con una escalada de violencia en la provincia de Deraa a causa de una ofensiva de las tropas del Gobierno contra los antiguos rebeldes en el barrio de Deraa al Balad y otras zonas de la capital provincial.

Hasta ahora, el repunte de la violencia en Deraa ha dejado al menos 32 muertos, incluidos 12 civiles, y más de 10.000 desplazados, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos.