EFEBelgrado

El Parlamento de Kosovo aprobó hoy dotar al país de un Ejército, un paso criticado por la OTAN que amenaza con tensar aún más las relaciones con Serbia, país que no reconoce la independencia de su antigua provincia.

"A partir de este momento tenemos un Ejército oficial de Kosovo", declaró el presidente del Parlamento kosovar, Kadri Veseli, después de que los diputados aprobaran transformar su limitada Fuerza de Seguridad de Kosovo (KSF) en las Fuerzas Armadas del país.

La decisión fue apoyada por todos los partidos de la Cámara con la única excepción de los representantes de la minoría serbia, que estuvieron ausentes durante la votación.

El Ejército Kosovar será el encargado de "garantizar la integridad territorial del país, proteger los bienes e intereses de la República de Kosovo, dar apoyo militar a las autoridades civiles en caso de desastres y participar en operaciones internacionales", según la normativa adoptada por el Parlamento.

Para Serbia, la decisión kosovar es "la amenaza más directa a la paz y estabilidad en la región, y a la seguridad del pueblo serbio que vive en Kosovo y Metohija", declaró este viernes el ministro serbio de Exteriores, Ivica Dacic, a la agencia Tanjug.

Belgrado ha denunciado que el plan de Pristina atenta contra las normas internacionales, por lo que pedirá una sesión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar el tema.

Actualmente, la seguridad de Kosovo está en manos de la KFOR, una fuerza internacional liderada por la OTAN, presente en el país desde el fin de la guerra entre fuerzas serbias y milicias albanokosovares (1998-99).

Desde el punto de vista serbio, las fuerzas armadas planeadas en su antigua provincia serían "una formación ilegal armada ocupadora" en su territorio, por lo que el director de la Oficina gubernamental serbia para Kosovo pidió hoy a la KFOR que las "desarme".

La OTAN, que ya había advertido recientemente a Pristina que sería "inoportuno" dar luz verde a un ejército nacional, anunció hoy que va a "reexaminar" su implicación en Kosovo.

La Alianza Atlántica "apoya el desarrollo de la KSF bajo su actual mandato", indicó el secretario general aliado, Jens Stoltenberg, en un comunicado.

Stoltenberg reiteró su llamamiento "tanto a Pristina como a Belgrado para que mantengan la calma y se abstengan de cualquier declaración o acción que pueda llevar a escalar la tensión".

La UE instó a Kosovo a atenerse a sus compromisos de 2013 para normalizar las relaciones con Serbia, incluidos los "acuerdos de seguridad" establecidos en esa negociación en curso, según indicó en un comunicado una portavoz de la alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini.

Asimismo, la UE considera que "el mandato de la KSF sólo debería cambiarse a través de un proceso inclusivo y gradual de acuerdo con la Constitución de Kosovo", añadió la nota.

La actual Carta Magna de Kosovo no prevé la creación de la fuerza armada, y su modificación requeriría el improbable apoyo de los diputados serbokosovares.

La KSF cuenta en estos momentos con unos 2.000 efectivos equipados con armamento ligero -su principal misión es actuar en caso de desastres naturales- y dispone de un presupuesto anual de 55 millones de euros.

El plan ahora es ir aumentando ese presupuesto en la medida en que se amplíen las atribuciones del ejército, así como su plantilla, hasta unos 5.000 efectivos y unos 3.000 reservistas en un plazo de unos diez años.

La nueva legislación, muy popular en la mayoría de la población kosovar, estipula asimismo el establecimiento de un Ministerio de Defensa.

Para Kosovo, este paso abre una nueva etapa de su joven historia al sellar simbólicamente su soberanía que, proclamada en 2008, ha sido hasta ahora reconocida por un centenar de países, entre ellos Estados Unidos y la mayoría de los socios de la Unión Europea (UE), aunque no por Rusia, China o España, entre otros.

La polémica decisión kosovar se produce en un momento de tensión con Belgrado debido a los aranceles del 100 % impuestos en noviembre por Pristina a los productos serbios importados.

Snezana Stanojevic